| Miami. Me gustaba más
Vicente Fox como candidato que como presidente. Se atrevía a decir las cosas tal y como
eran sin medir las consecuencias. Le llamaba ladrones a los ladrones, asesinos a los
asesinos y dictadores a los dictadores. Le entraba de frente a los problemas y no se
andaba por las ramas. Por eso lo escogieron millones de mexicanos para ser el primer
presidente elegido democráticamente desde 1929; porque iba a cambiar al país metiendo en
la cárcel a los corruptos y criminales, creando millones de empleos y limpiado la forma
en que se hace la política. La realidad, sin embargo, ha sido otra. Y así como Fox ha defraudado a muchos mexicanos en su primer año
de gobierno, también hay extranjeros que no ven en el presidente de México al defensor
de la democracia que prometía ser. Veamos el caso de Cuba.
Fox luchó para que México tuviera una verdadera
democracia representantiva y se esperaba que buscara lo mismo en otros países que no son
democráticos, como Cuba. El plato estaba servido. Fox -contrario a todos los presidentes
priístas que le precedieron- no tenía cola que le pisaran.
Los mandatarios del Partido Revolucionario Institucional
(PRI) siempre tuvieron miedo de criticar públicamente la falta de democracia en Cuba
debido a que ellos mismos eran producto de un sistema autoritario. Su casa era de cristal.
Además, los gobiernos priístas utilizaban su relación con Cuba para que nadie los
acusara de venderse ante las presiones de los norteamericanos.
Eso cambió el dos de julio del 2000 con la elección de
Fox. Su casa no era de cristal; tenía detrás de sí la legitimidad de los votos. Y las
naciones demócratas del mundo -incluyendo a Estados Unidos- tenían la esperanza de que
Fox utilizara su enorme capital político para presionar a la dictadura de Castro y
buscara consensos internacionales para promover ahí un cambio democrático. Ya.
Las primeras expresiones de la política exterior de Fox
fueron alentadoras. Su canciller Jorge Castañeda dijo en varias ocasiones que México
denunciaría la falta de democracia y las violaciones a los derechos humanos fuera donde
fuera. Castro, no hay duda, tenía bien paradas las orejas.
Pero luego algo pasó. México cayó en la tibieza
tradicional de la política exterior priísta. El gobierno de Fox no se atrevió a
condenar a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra a pesar de las evidencias
contundentes de que el régimen castrista asesina, tortura, castiga y encarcela a sus
opositores políticos. A la hora de votar, muy a la mexicana, el gobierno foxista se
abstuvo. Ni contigo ni contra tí. Primera desilusión.
Era obvio que el ímpetu democrático de Fox se estaba
desinflando. Más tarde, en septiembre del 2001, tuve la oportunidad de entrevistar al
presidente mexicano en la residencia oficial de Los Pinos y, como residente de Miami -la
capital del exilio cubano-, no podía irme sin preguntarle sobre Fidel Castro. Sus
respuestas, creo, dejaron mucho que desear; el político que le llamaba a las cosas por su
nombre, ya no lo hizo.
-"¿Qué tan cerca es su relación política con
Fidel Castro?" le pregunté a Fox.
-"Bueno, es estrecha, es cercana, es amistosa",
me contestó. "En el caso de la relación con Cuba lo que nosotros estaríamos
siempre buscando es que el día de mañana Cuba esté viviendo una democracia."
-"¿Es un dictador Fidel Castro para usted?"
insistí.
-"Bueno, yo no usaría la palabra dictador", me
dijo, "pero ha estado en el poder cuántos años sin elecciones democráticas;
ciertamente no es un presidente electo democráticamente."
Aquí Fox se hizo un ocho. No quiso llamarle dictador a
Castro. Entonces ¿qué es? Y me sorprendió que Fox calificara su relación con Castro
como "estrecha, cercana (y) amistosa". Me pregunto si Fox es tan amigo de otros
dictadores como Saddam Hussein y Mohamar Kaddafi al igual que de Fidel.
Lo que no se vale es querer la democracia para tu propio
país y no para tu vecino. La visita de Fox a Cuba es vista, dentro y fuera de Méxcio,
como un apoyo a la dictadura. ¿Por qué Fox no ha denunciado las constantes violaciones a
los derechos humanos en la isla con nombre y apellido? Las listas están ahí. ¿Por qué
el embajador de México en Cuba ha prohibido que disidentes cubanos y periodistas
independientes entren en la embajada mexicana en La Habana?
¿Saben por qué? Porque México -al igual que España-
está jugando con la peligrosa e ilusoria idea de convertirse en un mediador cuando una
crisis termine con el régimen castrista y sea necesaria una coalición internacional que
apoye una transición democrática. Por eso México insiste en mantener a flote su
relación con la dictadura. Pero el nuevo gobierno de México se equivoca, como los
regímenes que le precedieron, al ponerse del lado del dictador y no del lado de la
democracia.
Fox, me temo, corre el riesgo de convertirse en un
presidente priísta. Por ejemplo, no veo niguna diferencia, absolutamente ninguna, entre
sus declaraciones respecto a la dictadura de Castro y las que hicieron en su momento los
exmandatarios Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari y compañia.
Insisto: me gustaba más Fox como candidato que como
presidente. Alguien le amarró la lengua y las manos en Los Pinos. Fox peleó por la
democracia en México pero ahora no está dispuesto a luchar por la democracia en Cuba. Es
una pena. La visita de Fox a Cuba es otra oportunidad perdida. |