| Durante su primer día de
venta al público, se compraron 200 mil copias de la autobiografía de Hillary Clinton. A
poco más de 30 dólares por libro, impuestos incluídos, la editorial Simon & Shuster
espera recuperar los ocho millones de dólares que le prometió a la exprimera dama de
Estados Unidos. Pero lo importante no es que el libro llamado Living History (o
Viviendo la Historia) se haya convertido en un bestseller en cuestión de horas
sino el entusiasmo y curiosidad que hay por Hillary. Desde luego que una de las primeras secciones que mucha gente está leyendo es su
descripción del affair que tuvo su esposo, el expresidente Bill Clinton, con la
becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky. "Como su esposa, tenía ganas de ahorcar
a Bill", escribió Hillary en la que podría ser la frase más violenta de todo el
libro. ¿Por qué no se divorció de él? "Nadie me entiende mejor ni nadie me hace
reir como Bill", razonó Hillary. "Incluso después de todos estos años, él es
la persona más interesante y llena de vida que he conocido." Eso es todo. Si usted
quiere comprar el libro porque quiere saber más de las intimidades de Hillary y Bill
Clinton, se va a desilusionar.
El libro, manuscrito y pasado a computadora por una de
sus asistentes, es la imagen que Hillary quiere dar al mundo para seguir alimentando sus
aspiraciones políticas. En ese sentido no es tan distinto a la mayoría de las
autobiografías; refleja la manera -generalmente positiva- en que el escritor se ve a sí
mismo. No es una lista de errores ni tampoco una autocrítica feroz. Pero Hillary sí
aprovecha para saldar algunas cuentas pendientes, particularmente con el fiscal
independiente Keneth Starr -que investigó las andanzas amorosas de su esposo- y con
algunos miembros del partido republicano que les hicieron a los Clinton la vida imposible
en la Casa Blanca.
La Hillary Clinton que encontré en el libro es muy
parecida a la que vi una vez en la Casa Blanca en una reunión con líderes hispanos. Es
mandona. El presidente Clinton estaba presente pero quien daba las órdenes y, al final,
dijo vámonos fue ella.
Leí el libro de Hillary después de disfrutar muchísimo
las memorias de Isabel Allende, Mi País Inventado. El libro de Isabel viene desde
adentro y nos lleva de un 11 de septiembre de 1973 (cuando derrocan a su tío Salvador
Allente en Chile) a otro 11 de septiembre del 2001 (cuando caen las Torres Gemelas de
Nueva York y ella se da cuenta que, además de ser chilena, es "americana"). El
libro Living History de Hillary Clinton
es, en cambio, la perspectiva de alguien que se desdobla
y se ve desde lejos. Hillary no logra tocar los sentimientos ni el alma como la hace
Isabel. Pero eso era de esperarse.
Pero este artículo no pretende ser una crítica al libro
de Hillary sino, simplemente, llamar la atención a quien pudiera ser presidenta de
Estados Unidos en el año 2008. Ella ha dicho que no le interesa lanzarse como candidata
para las elecciones presidenciales del 2004. Qué lástima porque ninguno de los nueve
precandidatos demócratas ha dicho nada sobresaliente. Hillary, en una sola entrevista con
Barbara Walters de la cadena ABC, generó más atención y ratings que los nueve
precandidatos juntos en meses de campaña. La campaña por la presidencia en el 2004 será
mucho más aburrida sin ella.
El problema es que ninguno de los precandidatos
demócratas a la presidencia se ha atrevido a enfrentar directamente al presidente George
W. Bush. Pareciera que tienen miedo a verse antipatriotas o antiamericanos si critican al
presidente o su decisión de lanzarse a la guerra contra Irak sin suficiente evidencias.
Los miembros del partido Demócrata no se han dado cuenta de que es posible estar en
desacuerdo con Bush y con su política bélica y, al mismo tiempo, querer y defender a
Estados Unidos.
Mientras tanto, Hillary está armando pacientemente su
candidatura presidencial para el 2008. Ella sabe que será muy difícil vencer a Bush
después de las victorias militares norteamericanas en Afganistán e Irak y en medio de un
ambiente marcado por el temor a futuros ataques terroristas. Curiosamente, ella sería la
primera beneficiada si George W. Bush repite en la presidencia el próximo año. A Hillary
no le conviene que gane un demócrata la Casa Blanca en el 2004 porque eso le deja abierto
el camino cuatro años después.
Después de leer su libro a uno le queda la sospecha de
si ella sigue casada con Bill Clinton por conveniencia. Quizás en sus cálculos
políticos ella cree que una mujer casada con un expresidente de la talla de Bill Clinton
tiene más posibilidades de llegar a la Casa Blanca que una mujer divorciada. Tal vez.
Pero busqué en las 562 páginas por una indicación de que ella sigue con Bill Clinton
por amor y no la encontré. Supongo que la vida es mucho más complicada que eso y que el
amor, así, solito, nunca es suficiente.
En Living History encontré a una mujer dura,
decidida, segura, que quiere ser presidenta y que está dispuesta a aguantarlo casi todo
con tal de lograr su objetivo. ¿Presidenta Hillary? ¿Por qué no?
Posdata inculta. No sé en que estarán pensando
los editores de Simon & Schuster pero desaprovecharon una extraordinaria oportunidad
para ganar mucho dinero. Por alguna extraña razón decidieron no publicar,
simultaneamente, el libro de Hillary en español en Estados Unidos. ¿Acaso pensarán que
los hispanos no leen en español? ¿Acaso nadie les ha dicho que en el último año se han
vendido más de 50 millones de libros en español en Estados Unidos? No hay excusa. Si no
tuvieron la traducción a tiempo es mala planeación. Y si decidieron no sacar, por ahora,
el libro en español es que sencillamente no entienden el mercado latino. Qué pena. Por
ellos. Están perdiendo millones de dólares. |