Miami. Parece que Castro se murió, me
dijo por teléfoo una amiga periodista la semana pasada citando a una fuente,
supuestamente, bien informada. No te despegues del celular; si se confirma te vuelvo
a llamar. Por supuesto, no me volvió a llamar. Se trataba solo de un nuevo e
infundado rumor, el último de los muchos que he escuchado en los 12 años que llevo
viviendo en Miami. Ya estoy acostumbrado a que en la calle y en los programas de
micrófono abierto de la radio maten a Fidel para revivirlo poco después.
Ante la impotencia e incapacidad de
provocar un cambio de régimen en Cuba durante los últimos 45 años, una parte del exilio
cubano se ha resignado a esperar la muerte del tirano. Esa es la gran noticia
que aún no ha llegado.
Otros cubanos y cubanoamericanos, en
cambio, no quieren sentarse a esperar. Que muriera Castro en el poder sería tan indigno
para ellos como lo fue para los españoles la muerte del dictador Franco por causas
naturales. Este grupo busca para Castro un final parecido al de Saddam Hussein. Y las
señales ya empiezan a aparecer.
CASTRO IS NEXT,
decía en ingles, con grandes letras negras, un letrero que leí en la parte de atrás de
auto. Y luego, en letritas, acusaban al dictador Fidel Castro de tener armas
bacteriológicas y de ser un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Otro ejemplo. La más reciente portada de la revista Ideal, que se distribuye en el sur de
la Florida, tenía en la portada una foto del líder cubano dentro en un círculo rojo. El
círculo estaba cruzado por la mitad con una gruesa banda del mismo color. Junto a Castro
aparece una imagen de Saddam Hussein, también en un cículo rojo y con una franja
cruzándole el rostro. El titular decía: 2004 ¡Basta Ya! En el interior de
la revista Ideal, sus editores aclaraban el mensaje de la portada: Inexplicablemente
y para vergüenza de la historia, Fidel Castro y su demencial gobierno cumplen 45 años de
dictadura y oprobio sobre el pueblo de Cuba. Por qué los que tienen el poder de evitarlo
no lo han hecho, es la interrogante
Para muchos cubanos Fidel Castro es aún más peligroso y criminal que el mismísimo
Saddam Hussein. Pero el problema para los que quieren sacar a Castro por la fuerza o con
una invasión militar es que Estados Unidos, sencillamente, no está interesado en hacerlo
por ellos. No le corresponde a Estados Unidos instalar una democracia en Cuba,
dijo el secretario de estado norteamericano, Colin Powell, en una entrevista con Enrique
Gratas de Univision. Eso le corresponde a los cubanos.
La comunidad cubana en el exilio se
está dando cuenta con mucho dolor que Cuba al igual que el resto de América
Latina- no es una prioridad para la administración del presidente Bush. Si Cuba fuera una
prioridad, como lo han sido Afganistán, Irak, Iran y Coreal del Norte, ya todos nos
hubiéramos dado cuenta. En otras palabras, Estados Unidos no está dispuesto a poner a
Cuba al frente de su agenda internacional. La guerra contra el terrorismo consume al
actual gobierno norteamericano casi por completo.
Mientras tanto, la frustración dentro
de la disidencia cubana en el exilio es palpable. Hoy no nos encontramos más cerca
de una Cuba libre, decía una carta dirigida hace seis meses al presidente Bush por
los miembros de la Fundación Nacional Cubano Americana. Eso sigue siendo cierto a
principios de este 2004.
El gobierno del presidente Geoge W.
Bush -para aplacar el enojo del exilio tras su decisión de repatriar a 12 cubanos que
habían huído de la isla el verano pasado- acusó formalmente a tres militares del
régimen castrista por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al
Rescate. Tres ciudadanos norteamericanos y un residente legal, todos de origen cubano,
murieron en ese incidente en 1996.
El problema es que la decisión
llega ocho años tarde y no nombra entre los culpables a Fidel Castro. Decisiones como la
anterior, sin embargo, no hacen tambalear al régimen de Castro. Y eso lo saben los
cubanos de Miami.
La frustración de los cubanos
en Estados Unidos ante la permanencia de dictadura castrista no significa que van a
desertar masivamente las filas del partido Republicano y van a votar por cualquiera que
sea el candidato presidencial del partido Demócrata en las elecciones del dos de
noviembre. No. Pero la comunidad cubana no es monolítica y el partido Republicano tendrá
que trabajar muy duro para obtener entre los votantes cubanoamericanos los porcentajes que
garanticen un triunfo de Bush en el estado de la Florida. Los votos cubanos le dieron el
triunfo a Bush en el 2000. Su reto es repetir la historia en el 2004.
Cuando los candidatos
presidenciales de ambos partidos vengan a la Florida buscando votos y prometiendo hacer
todo lo posible para provocar la caída de Castro, bastará recordar que 10 presidentes
norteamericanos incluidos Clinton y los dos Bush- han prometido lo mismo
sin
éxito. Todo sigue igual: Fidel se mantiene atornillado en el poder en Cuba y en Miami lo
siguen matando una o dos veces al año.
Posdata represiva. El gobierno
de Fidel Castro continúa hostigando y amenazando a los promotores del Proyecto Varela,
que busca el fin de la dictadura en la isla por medios pacíficos y legales. El doctor
Flavio Javier Labrador Freige, miembro del Movimiento Cristiano Liberación, fue detenido
por la policía política cubana, durante seis horas, el pasado lunes 19 de enero. Lo
arrestaron luego de dejar a su hija en la escuela y frente a la mirada de padres y
alumnos. Durante el interrogatorio amenazaron a su esposa e hijos y le advirtieron que si
seguía con su trabajo opositor terminaría en la cárcel muy pronto. Ejemplos como este ocurren todo el tiempo en Cuba.
Invadir la isla no es la solución pero, evidentemente, la comunidad internacional no
solo Estados Unidos- tiene la obligación moral de promover cuanto antes una transición
pacífica a la democracia en Cuba. ¿Hasta cuando será Cuba la última dictadura del
continente? ¿Hasta cuando? |