|
|
|
|
|
LA DESCUBANIZACION DE MEXICO Por Jorge Ramos
Avalos
|
|
4
de Mayo
del 2004 |
|
Miami. La fractura de las relaciones
entre México y Cuba sorprendió a muchos por su aparente premura.
Pero el rompimiento ya se venía venir. México lleva años en un
proceso de descubanización que culminó con el retiro de su
embajadora en la Habana y la orden de salida del embajador cubano en
la ciudad de México.
Las tres razones oficiales que presentaron
los secretarios de Gobernaci ón
y de Relaciones Exteriores para distanciarse del gobierno cubano –las
críticas de Fidel Castro a México el primero de mayo, la presencia
de cubanos realizando labores que van más allá de sus asignaciones
diplomáticas y la injerencia de Cuba en los asuntos internos de
México en torno al caso del empresario de origen argentino, Carlos
Ahumada, acusado de corrupción- no cuentan toda la historia. Hay más,
mucho más.
El
último presidente mexicano que apoyó
al dictador cubano de forma irrestricta fue Carlos Salinas de
Gortari. En 1991 Salinas recibió a Castro como un héroe en
Guadalajara, durante la primera cumbre Iberoamericana. Cuando
Salinas cae en desgracia y sale de México,
Castro le regresa el favor y le da refugio en Cuba. Las cosas, sin
embargo, cambiaron con el gobierno de Ernesto Zedillo.
Ya no era posible hacerse de la vista gorda
sobre las violaciones a los derechos humanos en la isla. Zedillo es
el primer presidente mexicano en hablar en Cuba sobre la necesidad
de democratizar la isla y su canciller, Rosario Green, se reune en
la embajada mexicana en la Habana con el disidente cubano Elizardo
Sanchez. Zedillo tambi én
se reunió en Los Pinos con el líder opositor cubano, Carlos Alberto
Montaner. Pero la posición anticastrista de Zedillo se forma en sus
años de estudiante en la universidad de Yale cuando conoce a un
economista cubano, exiliado, de apellido Alejandro. Ahí
es cuando Zedillo realmente conoce de los abusos de Castro.
El gobierno de Vicente Fox, bajo el
liderazgo del canciller Jorge Casta ñeda,
pone de cabeza la política exterior de México. Fox y Castañeda
incorporan a México al mundo, dejan a un lado la temerosa doctrina
Estrada, buscan un lugar para su país en el consejo de seguridad de
Naciones Unidas y deciden criticar las violaciones a los derechos
humanos en Cuba. Un México democrático ya no tenía cola que le
pisaran. Así, México decide votar en Ginebra en contra de las
violaciones a los derechos humanos en Cuba en los años
2002, 2003 y 2004. Esto lo cambia todo.
La transformaci ón
de la política exterior de México respecto a Cuba solo sorprende a
quienes no pusieron atención a las palabras de Fox. En una
entrevista en el 2001, en Los Pinos, Fox me dijo que Castro
“ciertamente no es un presidente electo democráticamente” y que “en
el caso de la relación con Cuba lo que nosotros estaríamos siempre
buscando es que el día de mañana Cuba esté viviendo una democracia.”
Más claro no puede estar.
El conflicto entre los dos gobernantes en la
reuni ón de Monterrey en
el 2002
–cuando Fox, palabras más, palabras menos, le dijo a Castro
‘comes y te vas’ para que no se encontrara con el presidente
norteamericano George W. Bush- y la llamada teléfonica que le grabó
Castro a Fox sin su conocimiento, y que luego hizo pública, son solo
anécdotas de una relació n
que se iba a pique.
M éxico
fue el único país de América Latina que no rompió con el gobierno de
Castro en los años posteriores a la revolución de 1959. Pero el
idilio mexicubano ya llegó a su fin. El gobierno de México ha
decidido no apoyar más a una dictadura. ¿Cómo podría
Fox justificar que quiere democracia para los mexicanos pero no para
los cubanos?
Adem ás,
México ya no necesita de su histórica relación con Cuba para
demostrarle al mundo su independencia de Estados Unidos. La firme
posición de México en contra de la guerra de Irak, dentro del
consejo de seguridad de Naciones Unidas, dejó muy claro que el
gobierno mexicano no es títere
del norteamericano.
Aqu í
en Miami, la capital del exilio cubano, hay un justificable
optimismo por la decisión de México. Por fin, celebran, otro
gobierno más trata a Castro como lo que es
–un brutal dictador- y no como un gobernante elegido
democráticamente. Los abusos, engaños y mentiras de Castro que hoy
denuncia el gobierno de Vicente Fox, son los mismos que el exilio
cubano ha venido denunciando por más de cuatro décadas. Pero hasta
ahora muchos no habí an
querido escuchar.
La descubanizaci ón
de México tardó 45 años. ¿Quién sigue? |
|
|
|
|
|