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Los
hispanos decidirán esta elección presidencial en Estados Unidos. Ya
no es posible negarlo. En una elección tan cerrada como esta -con el
país dividido políticamente y polarizado por la guerra en Irak- el
voto de unos ochos millones de electores hispanos será crucial. Los
dos partidos políticos lo saben. El presidente George W. Bush lo
sabe. El candidato Demócrata, John Kerry, lo sabe. Y por eso ambos
aceptaron ser entrevistados por Don Francisco.
¿Por
quién? Sí, por Mario Kretuzberger, mejor conocido como Don
Francisco, el conductor del programa de entretenimiento –Sábado
Gigante- que más tiempo ha estado al aire en la historia de la
televisión mundial.
Quízas muchos norteamericanos no sepan quien es Don Francisco ni
hayan visto Sábado Gigante, aunque aparece en el libro de records de
Guinness. Pero sería difícil encontrar a un hispano en Estados
Unidos o a un latinoamericano que no sepa quien es Don Francisco o
que no haya visto el programa inaugurado en 1962; 100 millones de
personas lo ven todos los sábados en 42 países.
“Es
un fenómeno internacional”, me confirmó Marcelo Amunáteguí,
productor general de Sábado Gigante. “Los políticos tienen que ir a
programas de entretenimiento para transmitir su mensaje. Y no me
sorprende que Bush y Kerry hayan aceptado la entrevista: saben que
el hispano puede ser muy relevante a la hora de votar.”
Ningún otro programa en español tiene su alcance e influencia.
“Sábado Gigante es un programa de entretenimiento en que la gente se
suelta y eso tiene un valor”, me dijo Mario Kreutzberger, tranquilo
y relajado, en sus oficinas de la cadena Univision en la ciudad de
Miami. “Además de exponer sus ideas, los dos candidatos, Bush y
Kerry, mostraron su personalidad; hablaron del amor, de música, de
dios, de sus señoras. Eso es importante. Y ellos saben que serán
tratados con justicia, seriedad y equidad.”
Lo
que hicieron Bush y Kerry no es nuevo. En el 2000, el mismo Bush y
el vicepresidente, Al Gore, también hablaron con Don Francisco. Las
entrevistas con los candidatos presidenciales en Sábado Gigante se
han convertido en un rito político inevitable en Estados Unidos. Y
en unas elecciones muy cerradas, este chileno de 62 años de edad
pudiera abrir o cerrar la puerta de la Casa Blanca. En otras
palabras, ni Kerry ni Bush le podían decir que no a Don Francisco.
Don
Francisco habló con Kerry en Filadelfia el martes 19 de octubre. Dos
días después, el jueves 21 de octubre, Don Francisco estaba en
Washington entrevistando al presidente. Pero la Casa Blanca hizo
algo más: ese mismo día concedió otras dos entrevistas a periodistas
hispanos (Enrique Gratas de Univision y Pedro Sevsec de Telemundo).
Y el golpe mediático fue inmediato; las declaraciones de Bush ese
día fueron la principal noticia en los noticieros de ambas cadenas
de televisión.
Para
tratar de contrarrestar el impacto de esas tres entrevistas, la
campaña de Kerry reaccionó criticando que la Casa Blanca solo asignó
seis minutos a cada una de ellas. “Si la comunidad hispana no
merece más de seis minutos del tiempo del presidente, George Bush no
merece cuatro años más en la Casa Blanca”, dijo la directora de
medios hispanos, Fabiola Rodríguez, en un comunicado titulado: Los
Seis Minutos de Fama de George Bush. “A lo largo de esta campaña
presidencial, John Kerry ha otorgado más de 20 entrevistas a la
radio, televisión y a periódicos hispanos, incluyendo entrevistas de
20 minutos con Univision, Telemundo y el popular programa ‘Sábado
Gigante’”.
Para
ser francos, ni seis ni 20 minutos son suficientes. Las entrevistas
que Bush y Kerry han concedido a las cadenas en inglés (ABC, NBC,
CBS, CNN y FoxNews) son, generalmente, más extensas y
definitivamente más frecuentes. Las tres entrevistas a medios de
comunicación en español que concedió Bush fueron las primeras que da
este año. E incluso las 20 entrevistas otorgadas por Kerry a la
prensa en español durante su campaña no se acercan a las cerca de100
que dio Bush como candidato en el año 2000.
La
verdad es que se necesita mucho más tiempo para discutir los enormes
problemas que enfrenta la comunidad latina. Este es el panorama: más
de nueve millones de hispanos viven en la pobreza; más de 13
millones de latinos no tienen seguro médico; el ingreso promedio de
las familias hispanas se ha reducido en más de $ 2,500 dólares en
los últimos tres años; hay proporcionalmente más hispanos
desempleados que anglosajones; doce por ciento de todos los soldados
que han muerto en la guerra de Irak son hispanos; al menos ocho
millones de inmigrantes indocumentados, en su mayoría latinos, pagan
impuestos pero viven bajo el temor de ser deportados; no hay ni un
solo senador hispano ni un juez de la corte suprema de justicia que
sea latino; uno de cada tres estudiantes hispanos no termina
highschool o secundaria…¿Cómo discutir todo esto en seis minutos?
¿Cómo discutir todo esto en 20 minutos?
Aún
así, es muy significativo que cuando ambos candidatos se dieron
cuenta que necesitaban el voto hispano para ganar la Casa Blanca,
buscaron a Don Francisco. Más allá de los concursos, las canciones y
las comedias, Sábado Gigante tiene peso político. “Mi trabajo es, en
parte, trabajo social”, me dijo Mario antes de maquillarse para
entrar al programa. “Y al presentar estas entrevistas espero que el
público, y sobre todo el votante hispano, diga: ‘ese gallo de Sábado
Gigante se preocupó por mí.’”
Si
las elecciones del dos de noviembre se deciden, como muchos suponen,
por un pequeñísimo margen, Don Francisco tiene en sus manos la clave
del voto gigante. Y eso no es cosa de risa. |