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Ciudad de México.
Andrés Manuel López Obrador tiene dos secretos. El primero lo ha
convertido de acusado en acusador, movilizando recientemente a más
de un millón de personas –según las cifras del Partido de la
Revolución Democrática (PRD)- para protestar por su desafuero como
jefe de gobierno de la ciudad de México. El segundo es un secreto,
relativamente bien guardado por la familia López Obrador, pero que
se ha filtrado y distorsionado en la internet, y que están
utilizando sus enemigos para tratar de descalificarlo como candidato
en las elecciones presidenciales del 2006.
Esta tarde hablaríamos de esos dos
secretos.
“¿Quién no quiere que usted llegue a
la presidencia? ¿Es el presidente Vicente Fox?” le pregunté. “Sí”,
dijo, sin titubear, casi interrumpiéndome. “Yo considero que sí es
el presidente; esto se fraguó, se tramó en Los Pinos…Es un complot,
una confabulación con Salinas (de Gortari)”.
La posibilidad de que otro
candidato presidencial en México fuera asesinado o sufriera un
atentado es un tema que le incomoda y del que prefiere no pensar.
Pero las preguntas eran obligadas:
-“Si alguien lo quiere
destruir políticamente”, le planteé, “¿llegarán al punto de que
estuvieran dispuestos a matarlo? ¿Tiene miedo que lo maten?”
-“No, no quiero pensar en
eso”, dijo López Obrador, un viudo de 51 años de edad y padre de
tres hijos. “Yo no soy un cobarde. Soy un ser humano, desde luego, y
todos tenemos miedos. Pero no soy un cobarde, no quiero pensar en
eso…yo espero que no lleguemos a eso.”
A pesar de que Andrés
Manuel López Obrador va adelante en las encuestas con una intención
de voto de casi el 40 por ciento, su situación jurídica está muy
lejos de resolverse. Sin embargo, tras la renuncia del Procurador
General que llevaba su caso, se abre el camino para una solución
política con el gobierno del presidente Fox y para que continúe con
su candidatura fuera de la cárcel.
El secreto de Andrés Manuel López Obrador es el leer mejor que nadie
lo que quieren y sienten millones de mexicanos. Su popularidad se
basa en la ingeniosa forma en que le ha revirado al gobierno las
acusaciones en su contra, como un boomerang, ganándose el apoyo de
los mexicanos más pobres y desilusionados, y poniendo contra la
pared a los principales actores del sistema político. Para sus
opositores es una mezcla de caudillo y Robin Hood a la mexicana;
para sus amigos, en cambio, es un hombre honesto y entrón que no se
va a dejar arrebatar las elecciones presidenciales, como le ocurrió
al también perredista, Cuauhtémoc Cárdenas, con un fraude en 1988.
El es, no hay duda, el protagonista de la política actual en México.
No Fox. No el PRI.
El presidente Vicente Fox ha dicho que el desafuero de López Obrador
era un ejemplo de cómo se aplicaba la legalidad en México. “No es
cierto, no violé la ley, no hay ningún delito”, respondió con
firmeza. “Mira, hay 16 mil hojas en el expediente y no hay una sola
prueba en mi contra; yo no firmé un solo documento”.
Le recordé, sin embargo,
que aún pesa sobre él la acusación de no haberle hecho caso a un
juez que le ordenó, en varias ocasiones, detener la construcción de
un camino de acceso a un hospital en una propiedad privada.
Respondió de inmediato, sin hacer las largas pausas que caracterizan
sus conferencias de prensa y que son motivo de burla en los
programas cómicos de la televisión mexicana.
“Mira, te explico”, me
dijo didáctico. “En el gobierno de la ciudad se reciben alrededor de
100 juicios diarios y este fue uno de ellos. Si yo me dedicara a
atender estos 100 juicios sencillamente no haría otra cosa, no
gobernaría...Yo no firmo nada que tenga que ver con estos asuntos.”
“Entonces”, insistí,
“¿usted está convencido de que es absolutamente inocente?”
“Totalmente: esto lo fabricaron y el propósito es hacerme a un lado
con miras a las elecciones del 2006.”
Los adversarios de López Obrador
aseguran que sus tácticas de confrontación con el gobierno y con la
vieja guardia política han distraído la atención de los mexicanos
respecto a los casos de corrupción de dos de sus más cercanos
colaboradores: Gustavo Ponce, su secretario de Finanzas, que fue
filmado mientras apostaba en un casino de Las Vegas mucho más dinero
del que ganaba y René Bejarano, coordinador de su partido, quien
apareció en un video recibiendo una maleta con dinero y metiéndose
fajos de billetes en los bolsillos. Si López Obrador no sabía, podía
ser acusado por negligencia; y si sabía, lo enlodarían por
complicidad. ¿Cuál es su explicación?
“No sabía, en los dos
casos”, me dijo sin titubear. “Ya lo he explicado muchas veces...No
sabía. Yo no establezco relaciones de complicidad con nadie.”
“Estos videos”, le dije, “obviamente
afectan su imagen de austeridad.” “Pues no la afecta”, desafió. “No
la afecta por que fue como pasar una prueba de ácido; ellos
calcularon de que con este escándalo me iban a destruir y
afortunadamente la gente me dio su confianza.”
-“¿Usted lleva una vida
muy austera?”
-“Yo vivo de manera
austera, yo no ambiciono el dinero más allá de lo que necesito para
vivir, para mantener a mi familia”
-“¿Cuánto dinero tiene
usted?”
-“Bueno, dinero en
efectivo debo tener ahora como 35 mil pesos (unos 3,500 dólares).
Tengo el departamento donde vivo en la ciudad y una casa en Tabasco.
Básicamente eso es lo que tengo.”
-“Se lo pregunto porque si
usted llegara a la presidencia, muchos mexicanos quisieran estar
seguros que al terminar la presidencia siguiera manteniendo
exactamente las mismas propiedades. Es poco.”
-“Sí, mira, es poco. Pero
además no ambiciono tener dinero, no es mi propósito en la vida; ni
la ambición al dinero ni la ambición al poder por el poder. No voy a
llegar a la presidencia dejando trozos de dignidad por el camino.”
Mientras hacía la
investigación para esta entrevista, entré a la internet y busqué en
el sitio Google.com el nombre del hermano menor del alcalde, José
Ramón López Obrador. Y ahí, para mi sorpresa, encontré al menos 10
referencias a su muerte con una pistola. Y se lo comenté.
-“(En la internet) hay
varios artículos que lo vinculan con la muerte de su hermano menor,
José Ramón, con una pistola calibre 22. ¿Nos pudiera explicar que
pasó un 14 de mayo?”
-“Pues este fue un
accidente de mi hermano”, me dijo con absoluta seriedad. “Muy
lamentable. Estábamos en una tienda que tenían mis padres, él estaba
jugando con un arma y se disparó.” López Obrador me dijo que tenía
catorce años, uno más que su hermano.
-“Eso lo debió haber
marcado. ¿Usted estuvo ahí en el incidente?”
-“Estuvimos ahí. Nosotros
lo vimos. Fue una cosa muy fuerte, algo lamentable, muy duro...Que
bien que toco el tema de la internet. No es que sea mala la internet
pero (los artículos que ahí aparecen sobre este incidente) no son
confiables, no hay pruebas. Es algo muy lamentable, muy íntimo, muy
de nosotros, muy de familia. Y no quiero hablar de eso; usted me lo
pregunta y ahora lo estoy haciendo. Pero es lamentable de que se
utilice eso. Pero son capaces de todo.”
Terminamos la entrevista
explorando, no su proyecto de país, sino algo mucho más sencillo: su
apodo.
-“El apodo del Peje ¿de
donde viene?”
-“Mira, en las zonas bajas
de México, en Tabasco, se da esta especie que se llama pejelagarto:
es pescado y lagarto, o sea, tiene el cuerpo como pescado y la
cabeza del lagarto...Y bueno, yo soy de Tabasco.”
-“¿Le molesta que le digan
Peje?”
-“No me gusta. Pero
tampoco me molesta. (Me lo dicen) mucho con afecto y cariño. (El
apodo surgió cuando) don Julio Scherer, el director de (la revista)
Proceso, dijo tras un debate de los candidatos a la jefatura del
gobierno (de la ciudad de México en el año 2000): ‘yo creo que va a
ganar el Peje’. Y ahí se quedó.” |