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Ciudad de Mexico.
Las elecciones en México ya no son lo que eran. Antes del año 2000
los presidentes mexicanos escogían a su sucesor, manipulaban los
resultados y las votaciones eran una farsa. Las campañas eran
dóciles y sin ofensas. Y siempre ganaba -¡sorpresa!- el candidato
del presidente. Ahora no.
Este año el candidato del
presidente de Mexico, Vicente Fox, es Felipe Calderón del Partido
Accion Nacional (PAN). Pero no basta el apoyo, a veces más que
obvio, de Fox. Todas las encuestas –con la excepción de la más
reciente del diario Reforma- aún ponen a Calderón detrás del
candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés
Manuel López Obrador, y le quedan pocos días para tratar de remontar
la diferencia antes de las elecciones del dos de julio.
Hablé con Calderón (antes
del primer debate) en su casa de campaña en la ciudad de México y me
sorprendió que no tenía ojeras a pesar de estar durmiendo solo
cuatro o cinco horas diarias. Este candidato de 43 años, con
anteojos, poco pelo y procedente de una familia con una larga
tradición política -su padre fue fundador del PAN- tiene una sola
cosa en su mente: quitarle la delantera a López Obrador.
"Sí, esa es la
competencia", me dijo. "La diferencia entre él y yo es muy sencilla:
yo voy a ser el presidente del empleo y él es el mata chambas de los
mexicanos."
En México hay una nueva
forma de hacer política. Es una guerra sucia a través de anuncios
por television. En el que más ha llamado la atención se acusa a
Lopez Obrador de ser autoritario e intolerante y se le compara con
el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
"No tengo por que aprobar
la publicidad que hace el PAN", me dijo Calderón, "pero estoy de
acuerdo con lo que ahí se refleja. Hugo Chavez le dijo 'cállate' al
presidente Fox -lo cual nos pareció repugnante a la mayoría de los
mexicanos- y Lopez Obrador también le dice 'cállate' al presidente
Fox y lo arremete, le dice: 'cállese chachalaca.'"
López Obrador, según
Calderón, "se parece a Hugo Chávez en este autoritarismo, en esa
sensación de que la verdad solo la poseé él y en ignorar
absoluamente la ley como principio rector de la convivencia humana y
la democracia."
-"Déjeme tratar de
entender su campaña", le dije. "(¿Su objetivo) es crear miedo en los
mexicanos de que si llega López Obrador (a la presidencia) va a ser
un México autoritario?"
-"No", respondió. "Es
simplemente decir lo que es cierto: que yo soy mejor opción que
López Obrador."
-"A usted también", le
comenté, "lo acusan de tener muy mal genio."
-"Pues no lo sé", me dijo
serio. "Pero me dicen que soy un hombre de caracter...y te aseguro
que a México le va a venir muy bien tener un presidente con caracter,
con mano firme."
Calderón es parte del
partido más conservador de México, el que más esta a tono con la
iglesia católica. Sin embargo, Calderon me dijo que no va a misa
todos los domingos y que solo comulga "cuando estoy en paz con mi
propia conciencia."
"Soy un pecador
estándar", me dijo a manera de definición.
Cuando le pregunté si él
estaba en contra del aborto, me dijo: "Estoy a favor de la vida." Y
luego le hice una pregunta mucho más personal.
-"¿Que pasa si alguien
viola a su hija y quiere abortar?"
-"Mira", me contestó
buscando mis ojos. "Por principio espero que eso no ocurra y voy a
trabajar fuertemente para que no ocurra...Pero saliéndome de la
concreción del caso (-su hija tiene 9 años de edad-) si te puedo
decir que en los casos de violación, cuando la mujer que es objeto
de la violación decide abortar, la ley mexicana no la penaliza...y
(yo) respeto la ley porque el primer deber como gobernante es
respetar la ley."
Del aborto pasamos al
dinero. La corrupción ha sido uno de los problemas endémicos de la
política mexicana. Sin embargo, Calderón dice (mostrándome sus
dedos) que va a "entrar con estas manos limpias a la presidencia y,
con estas manos limpias, voy a salir de la presidencia.
En un rápido cálculo me
dijo que entre él y su esposa tenían el equivalente a unos 750,000
dólares (por cuentas de banco y el valor de su casa) y que dicho
capital había sido "ganado honradamente." Me dijo también que es el
único candidato "que ha mostrado su patrimonio al público". A pesar
de su capital, que es mucho más de lo que tiene la basta mayoría de
los mexicanos, se rehusa a ser calificado como el "candidato de los
ricos."
Y terminamos la
entrevista de la misma forma en que la comenzamos, hablando de su
pelea por ganar la presidencia de México.
-"Yo quiero un México
ganador para mis hijos", me aseguró.
-"¿No era usted un niño
dejado?", le pregunté.
-"Jamás", contestó.
"Al contrario. Me dicen el hijo desobediente...Y no me voy a
resignar a dejar a México en manos de los demagogos, de la mentira
política. Yo voy a pelear, y voy a ganar, por un México distinto y
mejor para ellos. Estoy en esta lucha por ello.”
Posdata.
Hace algunos meses tuve también la oportunidad de entrevistar y
publicar una entrevista con López Obrador. |