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Yo ya voté para elegir presidente en
México. Como vivo en el extranjero, pudé votar hace unos días por
correo. Esta la primera vez en mi vida que voto. Y antes de hacerlo
tuve una ventaja que no tendrán la mayoría de los mexicanos: puede
hablar personalmente con los tres principales candidatos a la
presidencia.
Es, sin duda, el privilegio de ser
periodista. Pero antes de votar quería saber cuánto dinero tenía
cada candidato. Me parece que es una pregunta obligada. Y sus
respuestas son un lujo.
Por alguna razón que no acabo de
comprender, todos los expresidentes mexicanos son millonarios. ¿Cómo
le hicieron si por años tuvieron unos modestos salarios de empleados
públicos?
Si hoy sabemos cuánto dinero tiene
cada uno de los principales candidatos, le podremos hacer las
cuentas al final de su sexenio al que resulte ganador.
Vamos a contar.
El que tiene la vida más modesta
parece ser Andrés Manuel López Obrador, el candidato del
izquierdista Partido de la Revolución Democrática. “Bueno, dinero en
efectivo debo tener ahora como 35,000 pesos (unos 3,500 dólares)”,
me dijo en una entrevista cuando aún era alcalde de la ciudad de
México. “Pero tengo el departamento donde vivo en la ciudad y una
casa en Tabasco; básicamente eso es lo que tengo.”
Me volví a encontrar a López Obrador
hace unos días en la capital mexicana y seguía transportándose en un
viejo automovil Tsuru. La única diferencia es que en el asiento de
atrás iban dos guardaespaldas. “Yo vivo de manera austera”, me dijo.
“Yo no ambiciono el dinero más allá de lo que necesito para vivir,
para mantener a mi familia.”
A Felipe Calderón, el candidato del
oficialista Partido Acción Nacional, le pregunté lo mismo: “¿cuánto
dinero tiene?”
“Mira, en el banco tengo
aproximadamente 340,000 pesos, es decir, 32,000 dólares, más o
menos”, contestó Calderón en una conversación en su casa de campaña.
“Vivo en mi casa, que debe valer unos 380,000 dólares. Mi esposa
tiene una cifra similar en el banco. Y básicamente eso es lo que
tengo.”
Calderón y su esposa tienen unos
750,000 dólares “ganados honradamente”, según me confirmó. “Tengo
las manos limpias, soy un hombre que tiene 20 años en la vida
pública y ha hecho un patrimonio con honestidad.”
“¿Pudiera haber la percepción que
usted es el candidato de los ricos?” cuestioné. “Son dos cosas
distintas”, respondió. “Soy el único candidato que le ha dado la
autorización al IFE para que exploren en cualquier banco de México y
del mundo qué bienes tengo. Soy el único que no tiene nada que
ocultar.”
Roberto Madrazo, del Partido
Revolucionario Institucional, parece tener más dinero que todos los
otros candidatos presidenciales juntos.
“La idea es que usted vive como una
persona rica a pesar de haber sido funcionario público toda su vida;
esa es la sospecha”, le comenté a Madrazo mientras conversábamos
dentro de su camioneta cuando se dirigía a un acto de campaña en el
sur de la ciudad de México.
-“Eso es un cuento”, me dijo. “No
tengo nada más que lo que tengo. Nunca he ocultado lo que tengo.”
-“¿Cuánto es?” presioné.
-“Lo suficiente”, responde. “Yo tengo
lo suficiente. Está en mi declaración patrimonial.”
-“¿Y por qué no quiere decir cuánto?”
le pregunté, luego de asegurarle que los otros dos candidatos ya me
habían dicho lo que tenían.
-“Llega a casi 30 millones de pesos”,
me dijo finalmente. Eso es cerca de 3 millones de dólares ganados,
según me informó, por “empresas, mi despacho de abogados.” Esa
cantidad debería incluir las dos propiedades que, según me dijo,
tiene en el sur de la Florida. “No es una, son dos.”
Cuando le dije si su fortuna podría
generar sospechas de que se aprovechó de sus puestos públicos para
ganar dinero y hacer negocios me dijo que “estaría en la cárcel” si
eso fuera así. “Una gente que se aprovecha de un puesto público debe
estar en la carcel no en la calle.”
“Yo no he vivido de los cargos
públicos”, concluyó Madrazo. “Y te quiero decir con mucha
puntualidad que no vivo de la política. Hay políticos que viven de
la política. Yo no. Yo por eso quiero ser presidente, porque no
dependo de la política.”
Muy bien, ahora ya sabemos cuánto
dice tener cada uno de los tres principales candidatos a la
presidencia de México. Ojalá que las sumas y las restas les salgan
bien.
No sé que va a pasar con los
perdedores, pero al ganador –seguro- le vamos a hacer las cuentas en
el 2012. Solo para asegurarnos que, contrario a otros expresidentes
mexicanos, no se haga multimillonario en Los Pinos. Digo, por si las
moscas.
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