Ciudad de México. Para mí se está
convirtiendo en una tradición: cada vez que hay elecciones
presidenciales en México le llamo al escritor, Carlos Fuentes, y
le pregunto como ve las cosas. Lo hice en el 2000, cuando México
se convirtió en una verdadera democracia representativa, y lo
repetí ahora tras las elecciones más competidas en la historia
del país. Inevitablemente salgo de ahí con una idea mucho mas
clara del momento que está viviendo la republica mexicana.
Así lo vi: sueter azul, camisa abierta, ojos
atentos, bigote bailarín, manos perfectas, enfáticas, palabras
precisas, en control, a gusto en su piel color sol y negándose a
decir, con cortesía, por quién votó: “el voto es secreto.”
"México aguanta dos volcanes", me dijo el
autor nacido en 1922 cuando le pregunté si la frágil democracia
mexicana, con apenas 6 años de vida, podía soportar un resultado
electoral tan estrecho, quejas, impugnaciones y protestas.
"Este es un país con una sociedad civil muy
fuerte, que tiene una cultura muy fuerte y que ha venido
practicando la democracia en mil agrupaciones cívicas”, añadió.
“Hay una cultura cívica que se ha desarrollado subterráneamente,
si usted quiere. Este país tiene una larga tradición de
ejercicio democrático que, si no se ha manifestado siempre en la
altura institucional, sí se ha ejercido a la altura de la
cultura popular."
De pronto, las pasadas elecciones
presidenciales en México y los días de incertidumbre que le han
seguido -tras la impugnación de los resultados oficiales hecha
por Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la
Revolución Democrática (PRD) y el mitin masivo del sábado-
tenían un airecillo de la crisis electoral que vivió Estados
Unidos en el 2000. Pero había más.
Los ataques personales, los insultos y la
publicidad negativa que caracterizan cualquier elección
norteamericana, local o federal, entraron a México de jalón en
este 2006. La pregunta era, entonces, si la política en México
se estaba "americanizando".
"Nos estamos
afrancesando, italianizando, españolizando", contestó quien
escribió La Ciudad Mas Transparente y Diana O La Cazadora
Solitaria. "Quiero decir que estamos entrando en la normalidad
democrática."
Fuentes, el
mismo que fue embajador mexicano en Francia y que luego renunció
en protesta, rechazó la sugerencia de algunos perredistas de que
la elección de este 2006 tenía, en sustancia, ciertas
similitudes con el fraude electoral de 1988 (cuando el priísta
Carlos Salinas de Gortari le robó la presidencia al ingeniero
Cuauhtemoc Cárdenas).
-"¿A usted esto le huele a fraude?"
-"¡No puede haber fraude!", respondió,
subiendo la voz. "Las instituciones, los candados, como le
decimos aquí, no lo permiten. Porque el sistema está muy
fundamentado y la elección ha sido perfectamente transparente.
De ninguna manera. Y es muy peligroso hablar de fraude".
México tiene una larga y triste historia de
violencia al tratar de resolver sus conflictos. Y ahí están la
independencia (1810), la revolución (1910), la matanza de
Tlaltelolco (1968) y el asesinato de Luis Donaldo Colosio (1994)
para poner solo unos ejemplos. Sin embargo, Fuentes cree que
esta es una actitud superada.
"Hay otro país que tiene una historia de gran
violencia que es España", me explicó, didáctico, el autor de
Terra Nostra y El Naranjo. "La guerra civil española fue una de
las más grandes matanzas del siglo 20 y han logrado encausarse
en, hacia y con la democracia. Yo creo que en México ha pasado
lo mismo. Hay una memoria de la violencia del pasado. No creo
que nadie en México quiera regresar a esa violencia, sino que se
acepten y se adopten todas las avenidas legales y
constitucionales que se han abierto en los últimos 15 años."
Tanto los resultados preliminares -que fueron
tan imprecisos como controversiales- como el conteo de los votos
oficiales, le dieron a Felipe Calderón, el candidato del Partido
Acción Nacional (PAN) una ligera pero clara ventaja sobre López
Obrador. Y Fuentes explica estos resultados, en parte, por la
campaña del miedo contra López Obrador y por la religiosidad del
pueblo mexicano.
"Sí funcionó", me dijo sobre la campaña del
miedo, "porque amedrentó a mucha gente que no votó por López
Obrador. Simplemente eso. Pero ese voto es válido. Fue una
táctica electoral, igual que en Estados Unidos donde Bush ganó
la elección a partir del miedo, el terrorismo y la religión".
-"¿El catolicismo sigue pesando tanto en los
mexicanos en el 2006?"
-"Yo creo que la virgen de Guadalupe es la
que, finalmente, decide las elecciones en México", respondió con
una sonrisa y echándose hacia atrás en un cómodo sillón beige de
su casa en el sur de la capital mexicana. "En medio de todos los
trancazos que nos hemos llevado en los últimos 50 años siempre
es la figura inmaculada, la figura intocable, es la figura que
nos permite decir 'gracias a dios somos ateos.'"
-"Con tantos (votantes) indecisos ¿cree usted
que al final muchos mexicanos votaron por el candidato que se
sentía mas católico, en este caso Felipe Calderón?"
-"Posiblemente", me dijo. "Yo creo que muchos
sí votaron por razones religiosas por Calderón.”
México es un país conservador y siempre lo ha
sido", me dijo Fuentes, para luego calcular que con la suma de
los votos del PAN y el PRI (Partido Revolucionario
Institucional) "ya tenemos una mayoría de derecha."
El próximo presidente de México tiene dos
retos inmediatos. El primero es gobernar un país dividido por la
mitad. Ganó con 15 millones de votos pero 26 millones votaron
contra él. "El gobierno tiene que ser conciliación; es un
gobierno que tiene que negociar con un congreso dividido en tres
partes."
El otro problema es crear buenos trabajos
para que los jóvenes mexicanos dejen de irse a Estados Unidos.
"Lo que esta pasando con el trabajador mexicano ya no se puede
llamar migración", comentó el escritor de El Espejo Enterrado,
donde disecta la relación entre México y Estados Unidos. "Es un
éxodo. Se nos están yendo millones de gentes...De 120 millones
de mexicanos, 50 (millones) viven en el desempleo. La pobreza
los obliga a emigrar. Son problemas permanentes en México que
tiene que abordar el próximo presidente."
Este 2006
pinta la raya en México. Puede ser que el país aguante dos
volcanes: el Popocatepetl y el Iztlazihuatl. Pero ahora habrá
que ver si puede aguantar, al mismo tiempo, a un candidato
ganador y a otro que insiste en que le robaron la victoria.
Fuentes cree que sí se puede. "Estamos dentro
de una normalidad democrática, con los vicios y virtudes propias
de la democracia. Como dijo Winston Churchill, la democracia es
el peor sistema político, con excepción de todos los demás."