Dallas, Texas. Hay
norteamericanos que están convencidos que en su
país hay una invasión de mexicanos e
inmigrantes.
Quién lo fuera a decir. En la
misma nación que es la mayor potencia militar
del mundo, que recientemente invadió Afganistán
e Irak, y que carga una larga y triste historia
de intervenciones en América Latina, hay gente
que se siente invadida.
Uno de ellos es el
excandidato presidencial republicano, Pat
Buchanan.
Sería fácil acusar de fantasioso y
alarmista al último libro de Buchanan –State of
Emergency; The third world invasion and conquest
of America (Estado de Emergencia; La invasión
del tercer mundo y la conquista de América)- si
no fuera porque hay tanta gente que piensa como
él. El libro es el sexto más vendido en Estados
Unidos según la lista que compila el diario The
New York Times.
“Entre el 10 y el 20 por ciento de
todos los mexicanos, centroamericanos y
caribeños se han mudado a Estados Unidos”,
escribe Buchanan. “Uno o dos millones (de
inmigrantes) entran cada año y se quedan, la
mitad de ellos en franco desafío de las leyes
norteamericanas...Esto es una invasión, la más
grande invasión de la historia.”
Buchanan y sus seguidores creen
fervientemente dos cosas: uno, que hay
demasiados extranjeros en Estados Unidos y dos,
que los nuevos inmigrantes no se están
integrando a la sociedad norteamericana de la
misma manera en que otros grupos (alemanes,
polacos, italianos...) lo hicieron el siglo
pasado.
Bueno, Buchanan y sus seguidores
están equivocados.
Es cierto que en Estados Unidos hay
alrededor de 36 millones personas nacidas en el
extranjero (la mayoría de origen mexicano). A
Buchanan esto le parece muchísimo pero en
realidad no lo es. Los extranjeros, actualmente,
son solo el 12 por ciento del total de la
población; a principios del siglo 20 eran el 14
por ciento. Entonces ¿por qué tanto alboroto?
El problema para Buchanan es que
esos nuevos inmigrantes son, mayoritariamente,
latinoamericanos y no europeos. A mediados de
este siglo los blancos anglosajones serán una
minoría en Estados Unidos, como está ocurriendo
ahora en California o en este estado de Texas.
Eso le horroriza al escritor ultraconservador.
“Debido al origen de nuestra gente”, escribe
Buchanan, “Estados Unidos será un país del
tercer mundo.”
No es cierto.
Los hispanos, contrario a lo
que argumenta Buchanan, se están asimilando muy
rápidamente a Estados Unidos: la mayoría de los
latinos de segunda generación se comunican mejor
en inglés que en español; los hispanos de
tercera generación tienden a casarse fuera de la
comunidad latina; y 9 de cada 10 hispanos son
bilingües.
Hay más: los hispanos son dueños de
más de un millón de negocios en Estados Unidos y
más de medio millón de latinos son doctores,
abogados y tienen una maestría o doctorado. El
procurador general de justicia es hispano, ya
hay tres latinos en el senado, un gobernador y
no está lejos el día en que un hombre o una
mujer con apellido García, Rodríguez o López
llegue a la Casa Blanca.
Hoy todo es posible para un hispano
en Estados Unidos.
Lo que pasa es que Buchanan y
compañía no quieren reconocer lo inevitable:
Estados Unidos es un país multiétnico,
multicultural y multiracial. Y ahí radica su
fuerza. La identidad de esta nación no está
ligada al inglés, a su origen étnico o al color
de su mayoría, sino a sus valores más
tradicionales: su aceptación histórica de los
inmigrantes, su tolerancia a la diversidad y sus
innovaciones. Esta es una nación única en ese
sentido.
En el congreso de Estados Unidos,
desafortunadamente, hay mucha gente que piensa
como Buchanan y que cree que con un muro de 700
millas se va a parar la “invasión” que llega del
sur. Ese es un error.
La inmigración que viene al norte es
como un torrente de agua: ante un muro se cuela
por los lados. Son los altos salarios y las
oportunidades que atraen a tantos inmigrantes a
Estados Unidos y este país los necesita para
crecer. Sus contribuciones, a pesar de lo que
sugiera Buchanan, son mucho mayores que los
costos para la sociedad.
Pero aún si lograran sellar la
frontera con México a los indocumentados, la
transformación social y cultural de Estados
Unidos es inevitable. En el 2005, por primera
vez, hubo más hispanos nacidos en Estados Unidos
que inmigrantes provenientes de América Latina.
No, en Estados Unidos no está
ocurriendo ninguna invasión hispana ni los
mexicanos están reconquistando el sur del país.
Invadir o reconquistar implicaría un dominio y
control que los hispanos y los inmigrantes no
tienen ni quieren. Y México, la última vez que
chequé, no estaba en guerra contra Estados
Unidos.
Sin embargo, sí reconozco que el
enorme crecimiento de los hispanos y el
constante flujo de inmigrantes de latinoamérica
están cambiando para siempre la cara de Estados
Unidos. Y éste país, señor Buchanan, es mucho
mejor gracias a ellos.