“Estoy confiado de que él es
culpable”, me dijo el gobernador de Texas. “Tuvo pleno acceso
a todas las cortes para determinar si era o no retrasado mental.”
Punto.
Next.
George W. Bush quería hablar de
cambio, no de ejecutados. Bush quería hablar sobre la nueva cara
del partido republicano. Bush quería decir que la época del
exgobernador de California, Pete Wilson -cuya proposición 187
estuvo a punto de quitarle escuelas y servicios médicos a niños
indocumentados- y del comentarista ultraderechista, Pat Buchanan
-que llamaba “José” a todos los hispanos- quedó atrás.
Y en parte tenía razón. Nunca
antes se habían visto tantas caras hispanas y escuchado tantas
voces latinas en una convención del partido republicano como en
Filadelfia (julio 31 al 3 de agosto), donde Bush fue designado
oficialmente como candidato presidencial. Ahí el asambleísta de
California, Abel Maldonado, pronunció un discurso totalmente en
español. Ahí el cantante cubanoamericano, Jon Secada, bailó
salsa. Ahí el ídolo mexicano, Vicente Fernandez, fue invitado a
entonar “Cielito Lindo”.
Me senté a platicar con George
W. Bush, largo y tendido, en un lujoso y moderno carro del tren de
Amtrack. Todo estaba listo: Coca-cola con mucho hielo; le gusta
morderlo. Corbata roja, ni fu ni fa. Camisa blanca sobre un
estómago que amenaza con hacer un montecito. Traje gris. Barba de
mediodía en quien se tuvo que rasurar antes del amanecer. Canoso
pero con pelo. Ojos vivarachos, nariz aguileña, lengua rápida y
afilada. 53 años bien cumplidos. ¿Actitud? Tranquilo, optimista;
si las elecciones presidenciales fueran éste verano y no el siete
de noviembre, George W. Bush sería el próximo mandatario
norteamericano.
Hablamos mucho en inglés, un
poquito en español y muy mal en espanglish. Las
traducciones son mías salvo en las itálicas donde él se
expresa en español. Conversamos sobre inmigración, México,
Cuba, Colombia y Clinton.
Pero comenzamos hablando de su
sobrino de 24 años, George P. Bush -el hijo del gobernador de la
Florida, Jeb Bush, y la mexicana Columba- quien dice haber sido
discriminado sólo por su origen hispano y por ser moreno.
Ramos. Estoy
sorprendido de saber que su sobrino George P. Bush siente que ha
sido discriminado. Me dijo en una entrevista que le han llamado wetback (espalda mojada/indocumentado) y tar baby (bebé de brea) ¿Usted sabía ésto?
Bush. No. Es una lástima. Es importante que todas las personas que
viven en éste país reciban respeto. Hay gente que es
prejuiciada y eso es triste. Eso es muy triste. Y es
particularmente triste cuando alguien en tu propia familia -el
sobrino del próximo presidente de los Estados Unidos- es
insultado. Esa es una razón para tratar de ser presidente y para
decirle a la gente que rechacen los prejuicios raciales. Estoy muy
triste por esto.
Ramos. Y si ésto le pasa a un Bush, muchos hispanos están diciendo…
Bush. Me lo imagino. Le puede pasar a un Gonzalez y a un Rodríguez y a
un Torres. Y eso no está bien. Y esa es una razón para escoger a
gente buena en el gobierno. Tú sabes que el gobierno no puede
cambiar el corazón de la gente, pero los líderes políticos si
pueden tomar una posición y rechazar el racismo. Esta actitud es
parte del partido Republicano; el partido del futuro, no el
partido del pasado.
Ramos.
Pero muchos recuerdan (a republicanos racistas) como el gobernador
Pete Wilson.
Bush. Sí.
Ramos. Muchos recuerdan a Pat Buchanan.
Bush. Sí. Ellos han tenido palabras muy feas para las personas
hispanas y las palabras de Jorge Bush son diferentes. Yo dice
(sic) que el sueño (americano) es para todos…
Ramos. Nunca había visto tantas caras hispanas y escuchado tantas voces
latinas en el escenario de una convención republicana. Pero en
cuanto al número de delegados las cosas fueron muy distintas. De
los 2066 delegados sólo 73 eran hispanos.
Bush. Tenemos mucho trabajo por hacer…No hemos hecho un buen trabajo
atrayendo a los hispanos al partido republicano, pero estamos
empezando. Solo porque hay muy pocos delegados no significa que no
nos importa. Lo que es importante es mi corazón y mis
intenciones. No hay duda que el partido democrata es el partido de
los mexicoamericanos. Así ha ocurrido en Texas, también. Pero
eso está cambiando porque tienen un gobernador republicano que se
preocupa por ellos.
Ramos. En la pasada Convención Nacional Republicana mucha gente los
criticó (por presentar tantos oradores y cantantes hispanos).
Unos dijeron que era un baile de máscaras, de disfraces. Y el
presidente Clinton dijo que era un “lindo paquete” que nunca
sería abierto.
Bush. “El presidente es muy
preocupado con mí ” (sic)
Ramos. ¿Por qué?
Bush. Porque él piensa que voy a ganar. Por eso.
Ramos. ¿Clinton cree que usted va a ganar?
Bush. Pienso que sí. Si no ¿por qué está hablando de mí? Así que
creo que está preocupado.
Ramos. Muchos analistas ven la designación de Joseph Lieberman como
candidato demócrata a la vicepresidencia como un esfuerzo de Al
Gore de distanciarse del presidente Bill Clinton. (Lieberman
criticó fuertemente a Clinton durante el escándalo sexual con
Mónica Lewinsky y lo calificó de “inmoral) ¿Usted lo ve de la
misma manera?
Bush. Si (Gore) se quiere distanciar del presidente ¿por qué no nos
dice en qué ha fallado Bill Clinton? ¿Por qué no dice,
claramente, que quiere distanciarse del hombre al que él ha
llamado un “gran presidente”?
Ramos. ¿Cree usted que Estados Unidos es un país suficientemente
tolerante como para escoger a un judío (como Lieberman) a la
vicepresidencia?
Bush. Yo creo que sí…Creo que Estados Unidos ha madurado mucho en ese
sentido.
Ramos. ¿La religión debe ser parte de la campaña presidencial?
Bush. No, para nada. Y por cierto, si yo cacho a cualquier gente, a
quien sea, haciendo comentarios antisemitas, lo voy a rechazar.
Ramos. Su asesora en asuntos internacionales, Condoleeza Rice, sabe mucho
sobre Rusia y Europa, pero ella no es una experta en América
Latina. ¿Quién lo va a asesorar respecto a América Latina?
Bush. Puede ser que ella no sea una experta en América Latina, pero yo
sí. Yo sé mucho al respecto. Y además, tendré a los mejores
que existen…Connie Rice sabe que nuestros vecinos son muy
importantes; ella sabe que esa es la parte más importante de
nuestra política exterior…Y eso empieza con México, desde mi
punto de vista. Una buena relación con México va a ayudar en
nuestras relaciones con el sur. Estoy muy desilusionado de que
éste gobierno no haya tenido la autoridad para extender el
Tratado de Libre Comercio a Chile y Argentina. Y además, estoy
muy preocupado por algunas regiones de nuestro hemisferio. Estoy
preocupado sobre Colombia.
Ramos.
¿Qué le preocupa de Colombia?
Bush. He hablado con el presidente (Andrés) Pastrana y él siente la
presión de los insurgentes que están tomando el país y
extendiendo su territorio. Y si a ésto le unimos los
narcotraficantes, se vuelve una locura. (Hay) inestabilidad y
nosotros queremos queremos que nuestra amiga Colombia sea muy
estable. Yo apoyé el paquete de ayuda financiera del congreso
norteamericano.
Ramos. Mil millones de dólares.
Bush. Sí, un poquito más de mil millones.
Ramos. Estados Unidos se está involucrando más que nunca en Colombia.
Bush. En entrenamiento. Sí. Pero tenemos que ser muy cuidadosos.
Ramos. ¿Tiene miedo que Colombia se convierta en otro Vietnam?
Bush. Sí, estoy preocupado sobre eso…Tenemos que ser muy cuidadosos
de no enviar demasiadas tropas y de no involucrarnos en combate.
Hay una linea muy fina entre entrenamiento y combate. Y yo apoyo
entrenamiento y ayuda.
Ramos. ¿No enviaría tropas a luchar a Colombia?
Bush. No. No quiero a nuestras tropas peleando en Colombia.
Ramos. Usted hablaba hace unos momentos sobre México. El presidente
electo, Vicente Fox, dijo recientemente que quería abrir la
frontera (entre México y los Estados Unidos) en 10 años. ¿Ha
hablado usted con él sobre éste punto?
Bush. No sé lo que eso significa. Si está hablando únicamente sobre
la región fronteriza, eso ya está pasando ahora…Pero si él se
refiere a permitir que gente del interior de México vaya hasta el
norte de nuestro país y se quede permanentemente de manera
ilegal, no me parece que es una buena política…
Ahora déjeme decirle algo sobre
el presidente (Ernesto Zedillo). Le llamé el día de las
elecciones (el dos de julio)…para felicitarlo. Su partido (el
PRI) perdió pero éste hombre se merece muchas felicitaciones.
¿Sabe por qué? Por que fué un líder. El dijo que iba a abrir
al PRI a la competencia, que tendría elecciones primarias y
supervisó una elección que promovió la democracia en México.
El presidente Zedillo es un buen hombre. Creo que va a pasar a la
historia como uno de los grandes líderes de nuestro hemisferio.
Ramos. ¿Ha reconsiderado su posición respecto a una amnistía para los
seis millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos?
Bush. No. No he cambiado mi postura.
Ramos. Así que ¿no autorizaría una amnistía?
Bush. No, pero apoyaría un programa de trabajadores invitados. Y estoy
a favor de reunificar a las familias separadas (por problemas
migratorios).
Ramos. Señor gobernador, quiero hablar un poco sobre Cuba. Como usted
sabe Estados Unidos comercia miles de millones de dolares con
China, a pesar de que es una dictadura. Cuba también es una
dictadura, pero hay un embargo con la isla. ¿Cuál es la
diferencia entre China y Cuba?
Bush. Los negocios con China son entre personas, entre empresarios. El
comercio con Cuba sería con el gobierno cubano o con entidades
controladas por el gobierno cubano y eso fortalece el poder de
Fidel Castro. Y esa es la diferencia. Mientras Fidel Castro no
libere a los prisioneros políticos y no realice elecciones libres
y no permita la libertad de prensa, yo mantendré las sanciones
contra Cuba, si llego a la presidencia.
Posdata. George W. Bush tenía ganas de seguir platicando. Pero uno de sus
asesores le informó que el tiempo asignado a la entrevista había
terminado. Acabó de tomarse el refresco, se llenó la boca de los
hielitos que quedaban y se despidió como si nos conocieramos de
toda la vida. En ese sentido es igual a Clinton; te ve fijamente a
los ojos, repite tu nombre y te hace sentir como si fueras la
única persona que le interesa en el mundo. Ambos -Clinton y Bush-
son unos magos de las relaciones públicas. Y, es más, si no
fueran enemigos políticos me los podría imaginar fácilmente
contándose chistes en un bar y pasando un buen rato.
La intensidad de la personalidad
de Bush me hizo olvidar que, mientras conversábamos, un hombre de
33 años esperaba un poquito de clemencia a miles de millas de
ahí. Nunca llegó. Fiel a sus principios -Bush está a favor de
la pena de muerte- el todavía gobernador de Texas permitió que
se llevara a cabo la ejecución.
Oliver David Cruz fue ejecutado
la noche del miércoles 9 de agosto. Una mujer que estaba frente a
la cárcel de Huntsville y que formaba parte del grupo de
manifestantes que se oponían a la ejecución de Cruz, declaró a
la prensa que “mientras George W. Bush habla en español,
ejecuta mexicanos.” Con su muerte aumentó a 140 el número de
personas ejecutadas durante la gubernatura de George W. Bush en
Texas.