LOS
NIÑOS DE KOSOVO
(Y OTROS ROLLOS SOBRE LA GUERRA)
"Cuando decidi venir a
Macedonia a cubrir la guerra en los balcanes, esperaba encontrarme un ambiente lleno de
ansiedad, peligro, confusion y tristeza. Y eso, definitivamente, lo encontre en los campos
de refugiados. Pero no en Skopje". (Extracto de "Lo que ví")
Skopje, Macedonia. Cai en Macedonia porque no tenia visa
para Albania y porque no me dejaron entrar a Serbia. Asi de sencillo. A mi nada se me
habia perdido en Macedonia, pero era lo mas cerca que podia estar de la guerra en Kosovo.
Las imagenes por television de los miles de refugiados
albanokosovares huyendo de la violencia serbia me habian provocado un serio caso de
comezon periodistica. ¿Como podia estar sentado en un escritorio en Miami -me preguntaba-
mientras el fin del siglo 20 y el principio del proximo se estaban definiendo en Kosovo?
Y no era una exageracion. El mundo se estaba reorganizando: Estados Unidos podia ser la
unica superpotencia, pero no era lo suficientemente fuerte como para resolver a voluntad
cualquier conflicto; Rusia, muy macha con sus armas nucleares, se negaba nostalgicamente a
desaparecer de su antigua esfera de influencia; en europa los nacionalismos brotaban y
rebrotaban; la diplomacia daba paso a los ejercitos; Naciones Unidas se mostraba como una
organizacion impotente y, a veces, francamente inutil frente a las intenciones belicas de
la OTAN; el concepto de soberania iba quedando desplazado ante la idea de que la defensa
de los derechos humanos, en cualquier parte del mundo, estaba por encima de todo; en fin,
que la tierra estaba cambiando en los balcanes y habia que estar ahi.
Compre mi boleto de avion, pedi unos dias de vacaciones y me lance a la aventura. El
periodismo es una de las pocas profesiones que conozco que protégé al aventurero siempre
y cuando se comprometa a contar la aventura.
Era finales de abril del 99.
Tres vuelos, todos retrasados varias horas: Miami-Madrid por un problema mecanico del
avion; Miami-Viena por la huelga de Iberia y la falta de controladores aereos en el
aeropuerto de Barajas; Viena-Tesalonica por la guerra, porque el piloto austriaco se nego
a volar sobre la antigua Yugoslavia.
Ya en el norte de Grecia, me dirigi por tierra a la frontera con Macedonia.
"¿Usted no es terrorista, verdad?" me pregunto muy serio un agente de
aduanas del gobierno de Macedonia. Me parecio que era el primer pasaporte mexicano que le
tocaba revisar en su larga y prospera carrera. De pronto dijo: "Ah, Pancho
Villa" y solto la carcajada. No entendi su broma pero fingi una sonrisa. Funciono. Me
dejo pasar.
En las casi cuatro horas de trayecto de Tesalonica a Skopje, la capital macedonia,
estuvimos rodeados por las grandes y hermosas montanas de los balcanes.
Pero inmediatamente, del subconciente, brincaron las palabras: Vietnam, Vietnam,
Vietnam. Si los estadounidenses y los otanitas consideraban ponerse a perseguir serbios en
este terreno montanoso -pense- las cosas no iban a acabar bien.
Frente a tanto verde me parecio que una invasion militar terrestre, en ese momento,
podria terminar en una roja pesadilla.
Sobre la carretera me toco ver cientos de vehiculos militares de la OTAN y tuve la
clara impresion que las preparaciones para un posible ataque terrestre ya estaban muy
adelantadas. Tambien encontre senales de resistencia a los ataques de la alianza
atlantica.
Asi como el lider serbio Slobodan Milosevic habia sido dibujado como un nuevo Hitler
por los Estados Unidos -y por la Corte Internacional de la Haya, quien lo acuso de ser un
"criminal de guerra"- aqui habia quien pensaba en el mandatario estadounidense
como "Adolf Clinton", segun constaba en varias paredes y puentes pintados de
graffitti. Y al insulto seguia un pedido: "Stop the war", pare la guerra senor
Clinton. Lo ironico de este asunto es que los yugoslavos, que lucharon fieramente contra
Hitler y el fascismo durante la segunda guerra mundial, no cayeron en cuenta que su
gobierno estaba haciendo con los albanos muchas de las cosas que los alemanes hicieron con
los judios. Quizas por la poderosa propaganda oficial, quizas por el miedo a denunciarlo.
En los valles que cruce, los macedonios cultivaban algunas de las verdudas mas ricas
del sureste de europa. Pero por la guerra, en lugar de exportarlas a Serbia como
acostumbraban, se las tenian que comer. Por eso en Macedonia no faltaba comida.
Sin embargo, casi todas las industrias -menos, claro, las que atendian a periodistas y
militares extranjeros- estaban paralizadas. En todas las familias se habia colado la plaga
del desempleo a lo bruto. Asi, era cada vez mas frecuente ver a familias completas yendose
a vivir a la casa de los abuelos paternos; gastos y preocupaciones podian dividirse.
La actitud que prevalecia en Macedonia era de espera revuelta con ansiedad. Porque en
este pais que perdio la salida al mar tras su independencia en 1991 -hace frontera con
Albania al oeste, Serbia al norte, Bulgaria al oeste y Grecia al sur- olia a guerra todos
los dias. Aqui llegaron casi la mitad de todos los refugiados albanos provenientes de
Kosovo.
La Historia de Jehona y Xhavit
Campamento de refugiados de Stenkovec. Jehona vivia en la tienda de campana D-289. Esa
era su unica certidumbre. Todo los demas en su vida estaba volando, como el fuerte viendo
que la despeinaba en la tarde que la conoci.
Me la encontre jugando con otros ninos en medio de esas casas de lona que proporciono
la OTAN a los cientos de miles refugiados albanokosovars que huyeron de la violencia
serbia. Se me quedo viendo con unos ojazos color café, un poco apagados, pero todavia con
un brillo de curiosidad. /Quien era yo? ¿Que queria? ¿Por que estaba haciendole tantas
preguntas?
Supongo que en esos dias Jehona veia asi a todos los extranjeros con la esperanza de
que alguien le dijera: "encontramos a tus papas, vamos, te llevo a reunirte con
ellos". Pero hacia mucho que no recibia buenas noticias.
Con su pelito corto, muy corto, unas orejas demasiado grandes para su fina cara y una
sonrisa facil, Jehona no reflejaba el perfil de una nina perdida. Pero, otra vez, sus ojos
-ah, esos ojos- delataban a gritos la angustia de estar sola en el mundo.
Jehona tenia cinco anos.
No conociamos todos los detalles de su historia. Solo que una noche llegaron los
soldados serbios a la poblacion de Urosevac y a punta de pistola sacaron a la familia Aliu
de la casa. Todo parece indicar que Jehona huyo junto con sus papas a la frontera de
Macedonia y que fueron instalados en un campamento provisional. Al poco tiempo de haber
llegado, sin embargo, el gobierno macedonio traslado a la familia Aliu a otro centro de
refugiados y es en ese cambio donde Jehona se pierde.
Aqui, en la frontera serbomacedonia, la hallaron los soldados britanicos, quienes la
entregaron al ciudado de la Cruz Roja.
Para mi fue muy dificil comunicarme con Jehona. Ella solo hablaba albano, por lo tanto,
sus respuestas se las mencionaba a un adulto que traducia sus comentarios al macedonio. Mi
traductor, Sosa, traducia del macedonio al ingles y yo hacia mis apuntes en espanol. Y asi
lo tengo anotado en mi libreta:
JEHONA ALIU, CINCO ANOS, UROSEVAC.
Ella aparecia en la lista de mas de mil ninos perdidos que la Cruz Roja y Unicef estaba
tratando de reunir con sus padres en Macedonia. En Albania las crifras eran aun mas
dramaticas. Pero independientemente de los numeros, cada nino perdido era un hueco que
nada ni nadie podia llenar, a pesar de las mejores intenciones.
Dentro de su tragedia, Jehona habia corrido con suerte. En el campamento de Stenkovec
fue asignada a la misma tienda de campana que Xhavit. El era un hombre de 34 anos aunque
su cara refleja diez mas. Estaba arrugado, cansado, desesperado.
Xhavit Cecilia tambien fue obligado por los serbios a salir de su casa en la pequena
poblacion de Vucitrn. Trepo a su esposa en el tractor y envio a sus dos hijos, Agon y
Ardin, de tres y seis anos de edad respectivamente, al carruaje de madera que conducian
sus vecinos.
Xhavit penso que ahi irian mas protegidos del frio y de las balas perdidas. Despues de
todo, solo los separaban las llantas de su tractor. Pero en un cruce de caminos dentro de
Kosovo, los soldados serbios obligaron a Xhavit a seguir adelante y a sus vecinos -con los
hijos de Xhavit en el carro- a desviarse hacia otra direccion. Xhavit y su esposa no
tuvieron el valor ni el coraje de enfrentarse a los soldados para llevarse consigo a Agon
y Ardin. Quizas pensaron que al hacerlo ponian en peligro la vida de los ninos. Pero
cuando los conoci, no habia nada que los pudiera consolar.
"Yo espero que esten bien", me comento el. Pero no sabia, ni siquiera, si se
habian quedado en Kosovo, si pudieron salir o si continuaban al cuidado de sus vecinos.
Mientras, Xhavit se pasaba los dias cuidando a Jehona.
Al tomarles una foto, ambos acercaron sus caras y los vi besarse y tocarse como si
fueran padre e hija. Pero no lo eran. Unicamente se acompanaban...hasta que aparecieran
los ninos de Xhavit, hasta que aparecieran los padres de Jehona.
Party of Six
Tambien en Stenkovec. Lumnie solo tenia 18 anos pero en lugar de estar aplanando
discotecas y pensando en novios, cuidaba -como una madre- a sus cinco hermanos.
Ellos vivian en Penu, una poblacion tan pequena que no aparece en la mayoria de los
mapas y que ahora seria absurdo tratar de localizar porque fue semidestruida por los
serbios.
A principios de abril en 199, la familia Feta fue obligada a dejar todo lo que habian
acumulado por anos y enviada a la ciudad mas cercana, Podujevo. Ahi separaron a los padres
de sus hijos. De los adultos nadie sabia nada. De los ninos, que llegaron a Macedonia
despues de recorrer mas de cien kilometros a pie.
Vivian en la tienda de campana numero C-114 y se habian convertido en una especie de
atraccion, tanto para otros refugiados como para los visitantes internacionales. Parece
que todos querian saber como estos seis hermanos (cuatro ninas y dos ninos) sobrevivian;
primero, la agresion de los serbios y la separacion de sus padres; y luego, el dia a dia
en un tensionado campamento que no se daba abasto para atender a decenas de miles de
refugiados.
La primera imagen que me vino a la mente cuando conoci a los hermanos Feta fue la de la
serie de television norteamericana Party of Five (que narra las peripecias de cinco
hermanos tras la muerte de sus padres). La diferencia es que los Feta eran seis, no cinco,
y que su angustia y sufrimiento eran reales y no tenian nada que ver con las finas
cursiladas del programa televisivo.
De alguna manera, Lumnie se las habia arreglado para poner orden. El dia que la conoci,
habia enviado a cuatro de sus hermanos a recoger la comida, con el estricto mandato de no
separarse. Mientras, ella se hacia cargo de Samer, de ocho anos, el mas pequeno de todos.
Cuando Mustafa, Imer, Nebi y Feribe llegaron con los pedazos de pan y el queso, me
imagino que Lumnie se los repartio sobre el piso de la tienda de campana para que comieran
todos juntos, como tratando de recordar aquellas tardes de Penu cuando la guerra era solo
un cuento de los abuelos, y papa y mama se sentaban a los extremos de una mesa de madera.
Party of Six sali pensando del campamento, mientras trataba de borrar a escobazos una
tristeza que hacia mucho no veia ni sentia.
Los que Ayudan
Centro de la Cruz Roja cerca de Skopje. Yolanda. Asi nomas. Sin apellidos ni titulos.
Pero su sencillez escondia la enorme importancia de su tarea: unir familias. La encontre
actualizando las que facilmente podiamos describir como listas de la desgracia con los
nombres de cientos de ninos perdidos.
Yolanda era una gallega encargada del programa de la Cruz roja que buscaba a los
familiares de los ninos perdidos en los campos de refugiados de Macedonia. Tracking, le
dicen en ingles. "Actualmente hay unos 800 padres buscando a sus hijos", me
comento sin inmutarse, como acostumbrada a morder vidrio y hablar de eso a cada rato.
"Y al mismo tiempo hay unos 400 ninos buscando a sus familias".
No podia dedicarme mucho tiempo. Tan pronto deje de preguntar, continuo compilando sus
listas.
Edmundo McLoughney tenia un largo titulo -Jefe de la Oficina del Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (Unicef) en Macedonia- pero la misma sencillez que Yolanda. Ambos
compartian tareas y preocupaciones. Primero, encontrarle familia a los ninos extraviados
y, segundo, apoyar sicologicamente a los miles de menores de edad que se encontraban
dentro de los campamentos de refugiados.
"Esta no es una cultura que exprese mucho sus emociones", me dijo McLoughney
sobre los albanos. "Y por eso vamos abuscar ayuda dentro de la misma comunidad
albana, donde hay muchos medicos, abogados y trabajadores sociales".
Efectivamente, una de las cosas que me llamaron la atencion de las olas de refugiados
era la alta proporcion de personas que provenian de la clase media y que tenian titulos
universitarios. Vi a varios con caras camisas de Tommy Hilfiger y tenis Nike. Pero incluso
los albanokosovares mas pobres parecian bien vestidos. /Por que?
Bueno, cuando los soldados serbios les daban cinco minutos a los refugiados antes de
dejar sus casas, muchos escogieron sus mejores ropas. En el campamento de Blace, la
primera parada en Macedonia para miles de refugiados provenientes de Kosovo, me toco ver a
mujeres con tacones altos, largos y elegantes vestidos negros y blusas de brillantes
colores. Por supuesto, despues de algunos dias bajo la lluvia y de dormir a la intemperie
no habia ropa que aguantara.
Regresemos al asunto de los voluntarios.
Precisamente en Blace, tuve la oportunidad de ver como un trabajador de Naciones Unidas
trato de acomodar en muy pocas tiendas de campana a mas de dos mil refugiados que acababan
de cruzar la frontera con Kosovo. Era un joven norteamericano que habilmente, y con la
ayuda de un traductor, iba tratando de meter a 30 o 40 personas en lugares que no hubieran
permitido, en situaciones normales, ni a la mitad. Y desde luego, muchos refugiados se
quejaron de tener que dormir en espacios tan reducidos despues de haber pasado casi un mes
sin techo ni comida.
"Se tienen que meter ahi", les decia el cada vez mas alterado voluntario. Los
fucking y los bullshit que conjugaba cada dos o tres frases se perdieron en la traduccion
del ingles al albano. Su desesperacion era obvia. Se pasaba ambas manos sobre la cara para
terminar jalandose los pelos de la rubia y corta cabellera.
No hubo, sin embargo, poder humano que lograra meter a tanta gente en tan pocas tiendas
de campana. Cientos durmieron esa noche bajo el cielo raso. No cupieron.
El dilema de los voluntarios internacionales en los balcanes era, en esencia, uno:
habia muy pocas manos para un problema tan grande. Sin la activa participacion de los 19
gobiernos de la OTAN, aceptando a decenas de miles de refugiados en sus respectivos
paises, el drama de los refugiados tenderia a ir desbalanceando el fragil equilibrio
etnico en los balcanes.
Y todo a pesar de las mejores intenciones de cientos de voluntarios internacionales.
Los Ninos que Dibujan Casas
Desde que los soldados serbios entraron por la fuerza a su casa en Podgraje, Fatos, de
nueve anos, no podia dejar de orinar. No nada mas eso. Fatos tambien tenia una diarrea
imparable y ningun tipo de medicina le estaba ayudando. Hasta que se puso a dibujar.
Conoci a Fatos, junto con su padre y su hermano, cuando lo llevaron a ver a uno de los
doctores de la organizacion Medicos sin Fronteras. Era su segunda visita y Fatos estaba
contento.
En la primera revision medica, al poco tiempo de haber llegado al campamento de
refugiados de Stenkovec, el doctor que atendio a Fatos, en lugar de darle mas medicinas
para la incontinencia, lo puso a pintar sobre un papel. El padre de Fatos, un campesino,
quedo un poco perplejo con el remedio; el, lo que queria, era que su hijo dejara de orinar
el unico pantalon que tenia y las cobijas grises de lana donde dormia toda la familia. Los
dibujos, penso el papa de Fatos, no iban a curar a su hijo. Pero docilmente acepto la
recomendacion medica a pesar de sospechar que su hijo sufria una seria enfermedad
urinaria.
A la segunda visita medica, Fatos llego con otro dibujo. Era una casa -su casa- muy
sencilla; solo tenia dos paredes, dos ventanas y el techo. Fatos habia dejado fuera del
dibujo la puerta por la que entraron los soldados serbios y la ventana de su cuarto, en la
parte inferior de su casa, por donde los vio venir.
No pude evitar verle el pantalon a Fatos antes de la consulta. Lo tenia seco. El
doctor, aparentemente, tuvo razon: el problema de Fatos solo podia verse cuando el
dibujaba.
La misma terapia del dibujo -a traves de la cual se exorcizan los golpes del alma- la
puso en practica, a nivel colectivo, un grupo de jovenes israelies. Con muy pocos
recursos, pero con mucha voluntad, los ocho voluntarios de una asociacion llamada CYMI
(Israel loves children, decian sus estandartes) organizaron una especie de campamento
infantil. Habia, desde luego, juegos y cantos. Y en toda la alambrada que limitaba el
centro de refugiados, pusieron cartulinas para que los ninos pintaran. El resultado fue
explosivo.
Los ninos dibujaron casas y mas casas, en absoluta concentracion. Era curioso verlos
pintar: se alejaban del mundo, por un instante, y nada ni nadie los podia distraer. Luego,
cuando salian del trance, se alejaban ligeros y a brinquitos.
Ahi, sobre la cerca, nos dejaron su colorido y traumatizado mundo interior: casas con
jardin, casas con animales, casas con flores, casas con familias tomadas de las manos,
casas... Un funcionario de la Unicef me comento que es frecuente ver a este tipo de ninos
pintar casas en llamas y rodeadas de bombas y balas.
En esos dibujos vi tambien muchas siglas -NATO, UCK ( Ushtria Clirimtare e Kosoves o el
rebelde Ejercito de Liberacion de Kosovo), USA...- que parecian fuera de lugar en obras de
ninos tan pequenos. Pero estos no eran unos ninos cualquiera. Eran ninos de la guerra.
"Algunos llegan muy tristes, no pueden sonreir", me dijo Yoav, un israeli de
28 anos que antes de venir a ayudar a los refugiados vivia en un kibutz. "Algunos
llegan, incluso, sin zapatos".
-"¿Y como te das cuenta de que estos ninos llevan , dentro de si, los traumas de
una guerra?", le pregunte.
-"Es facil", me contesto. "Te tocan mucho".
Era cierto. Cuando caminaba por los campamentos de pronto me sorprendia rodeado de
ninos. Al principio crei que era simple curiosidad por mi camara de video o por el color
de piel, mas morena que la de ellos. Pero luego me di cuenta que se me pegaban mucho, como
con ganas de un abrazo.
"Jelou, Jelou", me decian los ninos, creyendo que era norteamericano o
britanico. Y al despedirme aprendi a decir shooque, o algo parecido, para luego ver como
chocaban nuestras palmas en un saludo que tiende a volverse universal.
La sonrisa que aun traigo clavada es la de Ardiana, una nina de seis anos. Se paro
frente a mi, como un soldadito, con los brazos estirados a los lados de su cadera. Desde
que me vio venir, no dejo de sonreir, El interprete se habia quedado atras haciendo no se
que y Ardiana y yo conectamos.
Por supuesto que no nos pudimos decir ni una palabra, pero no fue necesario.
Conectamos. /Sera que en cada nino kosovar encontraba algo de mis hijos, Paola y Nicolas,
y que me revolcaba la terrible idea de que algun dia les pasara algo similar?
Ardiana y los otros diez miembros de su familia -cuatro hermanos, padre y madre, tios y
abuelos paternos- fueron expulsados de su hojar en Pale y enviados a la estacion de tren
en Pristina, la capital de Kosovo. Esperaron seis dias hasta que un viejo vagon de
ferrocarril los acerco a la frontera sur. Pero antes de poder cruzar a Macedonia, los
soldados serbios los volvieron a detener por dos semanas, supuestamente, para usarlos como
escudos humanos en sitios militares estrategicos.
Despues de esa odisea no se como Ardiana y su hermana Shpzesa (de 11 anos) y su hermano
Arion (de ocho) y el resto de la familia Murtezi tuvieron fuerza para contarle su historia
a un impertinente extranjero. No se como.
Como Blero se Escapo de los Soldados Serbios.
Campamento de refugiados de Blace. Blero tenia 24 anos y deberia estar muerto. Pero se
les escapo a los soldados serbios.
Los jovenes de su edad eran los que mas peligro corrian en Kosovo. Si eran serbios
estaban obligados a enlistarse en el ejercito. Si eran albanos, los militares creian
-correctamente- que podrian convertirse en guerrilleros independentistas. Por eso los
mataban o detenian.
Blero, un albanokosovar, lo sabia. Asi que cuando su familia fue expulsada de su casa
en la localidad de Urosevac, al sur de Pristina, huyo a las montanas. Durante 15 dias
estuvo evadiendo a miembros del ejercito yugoslavo. Practicamente no comio por esas dos
semanas, aunque agua no le falto; llovio casi todos los dias.
Cuando lo conoci, minutos despues de haber cruzado la frontera con Macedonia, la
adrenalina aun lo mantenia de pie. Llego con unos zapatos negros tan enlodados que me
costo trabajo ver su color original.
Capoteo el frio con un sueter de lana y una chaqueta de plastico. Lo que llevaba puesto
era lo unico que poseia. Pero eso si, mantuvo su orgullo intacto. Habia burlado a los
serbios. "Si me hubieran encontrado", me dijo, "estaria muerto".
"Hay muchos muertos en Kosovo", continuo. "Ahi solo quedan la policia y
el ejercito". Luego me describio los cadaveres con los que se topo. La mayoria con
disparos en la cabeza y el pecho. Casi todos con un solo disparo; /seria para que los
soldados serbios querian ahorrarse balas?
"Esta muy mal todo, es como un Vietnam", me comento este exestudiante de la
Universidad de Pristina. Si Milosevic no lo hubiera obligado a huir, seguramente habria
terminado su carrera de economia en la primavera del 99.
Lo primero que Blero hizo al cruzar la frontera fue buscar a alguien que le prestara un
telefono celular. Lo encontro e hizo la llamada. Y no, nadie sabia donde estaban sus
padres y cuatro hermanos. Nadie sabia, ni siquiera, si estaban vivos. Tras su corta
conversacion por telefono le pregunte que pensaba hacer. No me contesto. Solo se quedo
viendo al norte, hacia las montanas de Kosovo.
La Vida en un Campamento de Refugiados
¿Que comen? ¿Donde duermen? ¿Hay baños? ¿Como
sobreviven?
Todas son preguntas que me traje a los campamentos de refugiados albanokosovares en
Macedonia. Mi primera impresion fue que los refugios en Blace, Brazda y Stenkovec se
parecian mucho al que se establecio a las afueras de Managua -el Nueva Vida- para atender
a los damnificados por el huracan Mitch. Pero pronto saltaron las diferencias.
Los campamentos de refugiados en Macedonia eran verdaderas ciudades, cada uno decenas
de veces mas grande que el de Nicaragua. Mientras que los nicaraguenses pensaban
permanecer ahi y rehacer sus vidas en un nuevo lugar, los kosovares, claramente, veian los
campamentos como sitios transitorios, como una parada necesaria ante el inminente retorno
a sus tierras, a sus casas, a lo que es suyo.
Ademas, la diferencia mas estrujante era que los nicaraguenses fueron expulsados de sus
hogares por la naturaleza; los kosovares solo por pertenecer a un grupo etnico -el albano-
distinto al de los serbios y por profesar una religion -la musulmana- sospechosa ante los
ojos de los cristianos ortodoxos.
En otras palabras, los nicaraguenses acabaron en un campamento de refugiados por un
huracan, mientras que los kosovares lo hicieron por la politica racista y discriminatoria
del lider serbio Slobodan Milosevic.
Cuando visite los campos de refugiados en Macedonia -campos que antes solo tenian
tomates, pepinos y lechugas- mas de 800 mil personas habian sido obligadas a dejar Kosovo
y otro tanto buscaba huir de la provincia. Es decir, tres cuartas partes de la poblacion
original de Kosovo habian sido expulsadas de sus hogares.
¿Que comian los refugiados? Lo que les daban. Una
vez al dia, y con suerte dos, los refugiados recibian una larga barra de pan y un poco de
queso. Para los ninos, en ocasiones, se repartia leche. Pero las filas para la comida eran
gigantescas. Los refugiados facilmente se podian pasar tres o cuatro horas al dia
esperando alimentos, asistencia medica y registrandose con las varias organizaciones
internacionales que proporcionaban ayuda.
Quienes tenian suerte recibian, tambien, carne y fruta de familiares y amigos que se
acercaban a la alambrada de los campamentos. Nadie podia salir a menos que un familiar
demostrara que se responsabilizaba economicamente del o los refugiados.
Afuera de las tiendas de campana -proporcionadas por la OTAN, Naciones Unidas, US Aid,
etc- se hacian pequenas fogatas con pedazos de carton y madera para hervir el agua, dentro
de botes de lata, y asi cocinar los pedazos de carne. No vi a nadie morirse de hambre,
pero tampoco vi que sobrara comida.
Los campamentos eran muy limpios. Aunque esto no debia sorpenderme. El que nada tiene
lo guarda todo. Hasta la basura.
Para beber, cada 20 o 30 metros habia unas bolsas de plastico con agua potable.
¿Donde dormian? Donde les dijeran, en tiendas de
lona. Los recien llegados pasaban los primeros dias dentro de unos gigantescos gusanos
color verde -los mismos que usan los militares- hasta que se recuperaban de la travesia.
Era frecuente ver a varias familias apretujadas y peleando por los escasos centimentros de
espacio disponible.
Despues, los refugiados eran trasladados a otros campamentos, mas grandes, y alejados
de la frontera. En general, varias familias tenian que compartir la misma tienda de
campana.
Pero aunque tuvieran techo no habia nada que cubriera el piso. Asi que con plasticos y
mantas de lana se hicieron una especie de alfombras. El problema era que muchas de las
tiendas de campana estaban construidas en terreno desnivelado y cuando llovia -y en esta
primavera habia llovido casi todos los dias- el interior de estos hogares colectivos se
conviertia en charcos.
La noche macedonia es fria. Todos dormian con la misma ropa que usaban durante el dia;
casi nadie, desde luego, tuvo el privilegio de coger un cambio de ropa ni un par de
pijamas mientras los soldados serbios los botaban de su casa con la amenaza de matarlos.
Por cierto, en los campamentos habia muchos ninos en pijama y eso tenia una
explicacion: las operaciones de expulsion de los serbios ocurrieron, en la mayoria de los
casos, de noche. Los padres no tuvieron tiempo de cambiarle la pijama a sus hijos.
¿Habia banos? Bueno, si. Con la ayuda de palas
mecanicas se hicieron unos enormes hoyos, en las esquinas de los campamentos, que
cubrieron con plataformas de madera. Cada plataforma tenia cinco o seis circulos, de unos
30 centimentros de diametro, para que por ahi pasara lo que tenia que pasar.
Desde luego no habia mucha privacidad. Los banos, si les podiamos llamar asi, fueron
divididos para hombres y mujeres y cada plataforma de madera estaba rodeada por una tela,
sostenida con palos, que llegaba a la altura de la cintura. O sea, habia que ponerse de
cuclillas para mantener la dignidad.
Aun asi, vi a un grupo de ninos -no pasaban los siete anos de edad- riendose a
carcajadas de uno de sus amigos, con los pantalones en las rodillas, las nalgas al aire y
en posicion, digamos, comprometida.
No habia regaderas. No habia lavabos. No habia estufas o refrigeradores. No habia
electricidad. No habia telefonos publicos.
Y esto ultimo era importante ya que dentro de Kosovo todavia habia mas de un millon de
albanos. Asi que cuando un refugiado identificaba a un corresponsal extranjero,
inmeditamente lo veia con cara de telefono celular. Los celulares o moviles, como le dicen
en europa, era una linea para ponerse en contacto con la vida...o con la muerte.
Cuando lograban convencer a algun reportero que les prestara el telefono, en dos o tres
minutos de llamada a Kosovo se enteraban de quien estaba vivo, quien fue violada, quien
estaba perdido y quien habia muerto asesinado.
Asi se sobrevivia en los campamentos de refugiados.
Asi Comenzo la Guerra
El viernes 15 de enero de 1999 un grupo de hombres armados, vestidos de negro, con
guantes y las caras cubiertas, entro a la pequena poblacion kosovar de Racak. Los
habitantes del lugar sabian de las tensiones con los serbios, pero no se imaginaron que
ese gelido fin de semana serian el blanco de un ataque. Los hombres del comando se
esparcieron por las colinas del lugar y a poca distancia, y sin motivo aparente, le
dispararon a los campesinos y a sus familias. Casa por casa, calle por calle.
Los cuerpos de 45 personas, incluyendo muchos ninos, fueron esparcidos por los patios y
calles del villorio. La mayoria mostraba heridas de bala en la cabeza y el cuello. Algunos
no tenian extremidades; nunca sabremos si fueron mutilados antes o despues de haber sido
ejecutados y si lo hicieron frente a sus familiares. Las muertes pudieron haber ocurrido
hasta muy avanzada la noche.
La masacre fue descubierta un dia despues, el sabado 16 de enero, y fue el hecho que
convencio a las autoridades de los Estados Unidos y de la OTAN de la necesidad de
intervenir militarmente contra las fuerzas de Slobodan Milosevic.
Los ataques de los militares serbios contra los albanokosovares se iniciaron en febrero
de 1998 coincidiendo con la intensificacion de las operaciones guerrilleras del Ejercito
de Liberacion de Kosovo (UCK). Pero la masacre de Racak fue el evento clave en esta
guerra. Marco un antes y un despues.
Cuando dos militares norteamericanos enfrentaron a Milosevic, en Belgrado, con los
datos de la matanza de Racak, el lider serbio aseguro que eso "no habia sido una
masacre" y que era producto de los "terroristas" albanokosovares deseosos
de voltear a la opinion publica internacional contra el.
Tres dias despues de los asesinatos de Racak, la secretaria de Estado norteamericana,
Madeleine Albright, hizo una propuesta que Milosevic no podia aceptar; se trataba no solo
del retiro de las fuerzas serbias de Kosovo, sino tambien de la creacion de un contingente
militar con soldados de la OTAN, dentro de la provincia kosovar, para garantizar las vidas
de la minoria de origen albano. La propuesta de Albright dejo a Milosevic sin espacio para
maniobrar.
Mientras todo esto ocurria, Clinton estaba distraido con otros asuntos. El congreso
norteamericano lo estaba enjuiciado por mentir y obstruir la justicia en el caso de Monica
Lewinsky y el propio presidente luchaba por su sobrevivencia politica. Kosovo era,
todavia, un tema demasiado lejano y complejo.
Finalmente, el 12 de febrero de 1999, en el senado norteamericano no se juntaron las
dos terceras partes de los votos necesarios para destituir al presidente Clinton.
Terminaba asi mas de un ano en que el escandalo Lewinksy practicamente consumio a la
presidencia y a la nacion con sus sordidos detalles. Clinton, una vez mas, podia pensar en
su lugar en la historia; su verdadera obsesion. Ahora tenia una segunda oportunidad -y dos
anos mas en la presidencia- para rescatar el honor perdido. La oportunidad surgiria a
nivel internacional.
A finales de ese febrero del 99 habian fracasado las platicas de Rambouillet, a las
afueras de Paris. Ni Milosevic ni los rebeldes albanokosovares habian aceptado el plan de
paz presentado por Albright. A los serbios no les gustaba la clausula que permitia la
presencia de tropas extranjeras en Kosovo y a los albanos les molestaba que el acuerdo no
incluyera su independencia de Yugoslavia.
Las platicas de Rambouillet solo otorgaban "autonomia" por tres anos a los
rebeldes kosovares, pero para ellos eso no era mucho. Despues de todo, desde 1989, habian
disfrutado de una autonomia de facto dentro de la antigua Yugoslavia. Las amenazas de
posibles bombardeos, si no aceptaba el plan de paz, no tuvieron ningun efecto con
Milosevic. Pero los guerrilleros independentistas si cedieron.
El 28 de marzo cuatro representantes de los rebeldes kosovares firmaron el plan de paz.
Los serbios insistieron en su negativa. La guerra estaba a un paso.
El presidente Clinton, deseoso de quitarse de encima el estigma de mentiroso e
irresponsable que le habia dejado el escandalo Lewinsky, encontro en el conflicto de los
balcanes una oportunidad para poner a prueba su liderazgo mundial. Pero contrario a lo que
hizo el expresidente George Bush antes de meter a los Estados Unidos en la guerra del
golfo persico, Clinton no busco el apoyo del congreso norteamericano ni la aprobacion del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para iniciar los ataques contra los serbios.
Si Clinton no hubiera sido enjuiciado y no hubiera sentido la necesidad de demostrar
que aun era un presidente capaz y con credibilidad, es probable que le hubiera dado mas
tiempo a la diplomacia y a otros metodos de presion -como un embargo a nivel
internacional; tipo Cuba, Irak o Libia- antes de atacar a los serbios. Pero la frase
anterior tiene tres "hubiera" y esa interrogante quedara, para siempre,
enterrada en los libros de historia.
Usando la analogia del holocausto, cuando seis millones de judios fueron asesinados
durante la segunda guerra mundial, Clinton dijo que si no se actuaba ahora contra la
politica de "limpieza etnica" de los serbios, el proximo milenio podria traer
nuevos e insospechados conflictos en europa. Pero su error fue creer que el ataque contra
los serbios seria rapido y fulminante.
Los previos ataques aereos que habia autorizado el presidente Clinton -en Bosnia, Irak,
Sudan y Afganistan- terminaron en dias y con los objetivos militares cumplidos. Atacar a
los serbios en Kosovo, argumentaron sus asesores militares y de seguridad nacional,
deberia ser algo parecido.
No lo fue.
Utilizando reportes de inteligencia poco confiables (publicados por el diario The New
York Times) Clinton ordeno los primeros ataques aereos el miercoles 24 de marzo del 99
porque creia que Milosevic "interrumpiria la ofensiva y firmaria un plan de paz si
sufre, o espera sufrir, danos sustanciales en sus fuerzas armadas y su infraestructura a
nivel nacional por los bombardeos". Los primeros bombardeos no cambiaron la actitud
desafiante y hostil de Milosevic.
Tanto asi que el viernes 26 de marzo los reportes de inteligencia ya habian cambiado,
de acuerdo con la misma fuente, para asegurar que "los ataques aereos no seran
suficientes para disminuir la confianza que tiene Milosevic".
La guerra se habia echado a andar y los Estados Unidos y la OTAN no tenian una idea muy
clara sobre como ganarla ni como salir de ella.
¿Guerra? ¿Cual Guerra?
Skopje. Era viernes por la noche. Daban casi las doce y las empedradas calles del
centro de la capital macedonia estaban repletas de jovenes caminando.
-"¿A donde van?", le pregunte a Sanco, un macedonio de 42 anos que se
ofrecio a ser mi guia aquella friisima noche de abril.
- "A bailar, a tomar, a escuchar musica, que se yo", me respondio, sin darle
la menor importancia a mi pregunta.
Era dificil entenderlo. Cuando decidi venir a Macedonia a cubrir la guerra en los
balcanes, esperaba encontrarme un ambiente lleno de ansiedad, peligro, confusion y
tristeza. Y eso, definitivamente, lo encontre en los campos de refugiados. Pero no en
Skopje.
A pesar de su cercania a la frontera con Kosovo, unos siete kilometros o 15 minutos en
auto, no se habia detenido la vida en esta ciudad de casi un millon de habitantes. Por el
contrario, parecia que la guerra motivo a mucha gente al escapismo. Particularmente a los
jovenes.
Habiamos cenado, junto con la esposa de Sanco, Violeta, y tres periodistas
norteamericanos de la cadena CBS en un verdadero ambiente de fiesta en el restaurante
Oreoflat. La comida, muy decente -especialidades macedonias- fue servida mientras una
mujer treintona intercalaba la cancion del Titanic con temas folkloricos. La gente
aplaudia cada vez que la aprendiz de Celine Dion entonaba una balada conocida. El ambiente
se torno tan agradable, que al final de la noche una pareja termino bailando entre las
mesas como si estuviera en el Mezzanote de Miami Beach.
Bienvenido a la guerra, pense.
Cerca de la una de la manana, cuando creia que Sanco me iba a depositar gentilmente en
mi hotel -llevaba casi 48 horas sin dormir- nos dirigimos a un viejo edificio con unas
grandes letras que gritaban: COLOSSEUM CLUB.
Era un discoteca, dividida en dos pisos, y totalmente remodelada por dentro. Ahi era
facil olvidarse que estabamos en una zona de guerra.
Los cientos de asistentes eran jovenes macedonios, vestidos de negro y gris, igual que
muchachos de su edad en Milan o Nueva York. Pocos pasaban de los 25 anos. Las mujeres, con
escotes y apretadas con el wonderbra. Los hombres, muy pelados por detras y los lados y el
copete parado.
"En esta discoteca no hay un solo joven albano", me dijo Sanco. "¿Y
como sabes?", le pregunte. "El facil idenficarlos por la forma en que se
visten", dijo.
Aparentemente, dentro de la discoteca, todos eran macedonios. Nos encontrabamos del
lado izquierdo del rio Vardar -el sector macedonio de la ciudad- y no era extrano escuchar
expresiones de apoyo a Slobodan Milosevic y a sus secuaces. En el lado derecho del Vardar,
que divide a Skopje en dos, estaba el sector albano y musulman.
Tres de cada cuatro habitantes de Macedonia son de origen eslavo y cristianos
ortodoxos, igual que los serbios, y con frecuencia se palpaba la animosidad de algunos
macedonios con la minoria albana.
Prosigamos con el tour nocturno.
Al ritmo de "Burn, baby burn..." y otras canciones en ingles de los anos 80,
los adolescentes macedonios le daban la espalda a la guerra y a la incertidumbre. Por fin,
rascando las tres de la manana, me fui a dormir.
El sabado, tras visitar los campamentos de refugiados en la frontera con Kosovo, recibi
otra sesion de la vida noctura skopiana.
Cene, con el mismo grupo de la noche anterior, en Urania, uno de los mejores
restaurantes de la ciudad. Ahi, tres violinistas se atrevieron a tocar Las Mananitas.
Emocionado, le comente a Sanco: "esa es una cancion mexicana". "Claro que
no", me dijo. "Esa es una vieja cancion de Macedonia". Nunca pude
convencerlo de lo contrario.
Y ya que estamos en esto, la musica y las telenovelas en espanol eran una presencia
constante en la radio y la television de Macedonia. En un mismo dia escuche a Thalia
(..amor a la mexicana...), a la cubanisima Celia Cruz y al colombiano Carlos Vives.
Ademas, el pais practicamente se paralizaba durante la hora diaria en que se transmitia
la telenovela venezolana Casandra. Y nadie, ni el joven presidente del gobierno de
Macedonia, Gupcho Georgievski -a sus 33 anos era uno de los mandatarios mas jovenes del
mundo- se atrevia a interrumpir Casandra para dar algun informe sobre el conflicto en
Kosovo. En Macedonia la guerra tenia que esperar hasta que terminara Casandra.
Bueno, de Las Mananitas pase a Sting. Tras la cena en el Urania, cruzamos la calle para
entrar al Marakana Club. "Free, free, set them free...", rechinaba como el
musico britanico el vocalista del quinteto Wild Bunch Band, mientras una mesera vendia
shots de tequila.
El lugar estaba a reventar. Era el sitio cool de la ciudad, uno de los pocos con musica
en vivo. Bueno, el Marakana Club era tan cool que el bano lo compartian hombres y mujeres,
igualito que en la popular serie de television estadounidense Ally McBeal. Supongo que los
tequilas ayudan a perder las inhibiciones. Incluso en Macedonia.
Esa misma tarde me habia tocado ver una gigantesca nube negra levantarse sobre las
colinas de Kosovo; muestra inegable de otro bombardeo. Asi que cuando la banda termino una
de sus sesiones -todas sus canciones eran en ingles- le pregunte al cantante si era
dificil hacer sus presentaciones durante la guerra, mientras se escuchaba el paso de los
aviones de la OTAN en sus misiones de bombardeo.
"¿Guerra? ¿Cual guerra?", me dijo. "We have to have fun" (nos
tenemos que divertir). Y luego, medio corrigiendo, agrego: "Estamos en guerra, pero
no esta noche". |