DE REGRESO A CASA

DE REGRESO A CASA

Estamos atorados. Es casi medianoche y hay más aviones llegando al aeropuerto de la ciudad de México que puertas para recibirlos. Esperamos media hora en un avión que no se mueve, otra media hora en un camioncito que no llega a ninguna parte y una hora más haciendo fila y pasando migración y la aduana. Aprieto un botón. Es verde. Oigo: “Pase”. Hace frío y es de madrugada pero no importa. Ya llegué.

EL PAIS DE LAS TERTULIAS

Jorge Ramos

Solo los viernes se puede subir al segundo piso, detrás del altar, a tocar el Cristo de larga cabellera en la Basílica de Jesús de Medinaceli en Madrid. Hay largas colas para entrar. Pero la espera sirve para discutir, entre amigos y desconocidos, desde el último partido de fútbol hasta las elecciones para escoger presidente del gobierno el próximo 20 de diciembre. Una hora de fila fue, para mí, una lección en el arte de discutir.

LA MASACRE DEL DIA

Jorge Ramos

Fue un día típico. Me levanté temprano con un poco de jet lag, sudé completa la clase de yoga, pagué cuentas, escribí un poco, hice algunas llamadas, fui al estudio a realizar una entrevista –al chef José Andrés sobre cómo cambiar el mundo con la comida- y, un poco más tarde, me pasé cinco horas al aire reportando en la televisión sobre la masacre del día en Estados Unidos. Todo normal.