LA MASACRE DEL DIA

Jorge Ramos

Fue un día típico. Me levanté temprano con un poco de jet lag, sudé completa la clase de yoga, pagué cuentas, escribí un poco, hice algunas llamadas, fui al estudio a realizar una entrevista –al chef José Andrés sobre cómo cambiar el mundo con la comida- y, un poco más tarde, me pasé cinco horas al aire reportando en la televisión sobre la masacre del día en Estados Unidos. Todo normal.