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EL DIA MAS LARGO DE INGRID

Ingrid Betancourt se despertó en la selva colombiana, como siempre, antes que saliera el sol. Prendió la radio. Primero escuchó la voz de su madre, Yolanda, quien se iba a Francia. Luego la de su hija, Melanie, antes de partir a China. Lo que no sabía Ingrid es que ese día sería el último de los 2330 que estaría secuestrada por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

De lunes a viernes, a las cinco de la mañana, la radio colombiana transmite mensajes de los familiares de los secuestrados. La esperanza es que, en algún lugar de la selva, ellos estén escuchando. Ingrid -quien muy a su pesar era la secuestrada más famosa del mundo- sí escuchó esos mensajes el día de su rescate.

“Después de cada mensaje, el desgaste moral, sentimental e intelectual es devastador”, me dijo en una entrevista Nancy Pulecio, la tía de Ingrid, quien en varias ocasiones le habló por la radio.

Ella tenía miedo que una operación de rescate culminara con la muerte de Ingrid. “(El temor es) que los fueran a matar”, me dijo, “como ha pasado con muchos secuestrados; que los han tratado de rescatar y los han matado.” Pero esta vez no fue así.

“Salió Ingrid, salió Ingrid” fue como le dió la noticia Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid, a su hermana Nancy, quien, incrédula, fue sorprendida en un banco de Miami.

“Es un duro golpe moral para (los guerrilleros de las FARC)”, me dijo por teléfono, desde Bogotá, Clara Rojas. Clara fue secuestrada junto a Ingrid en febrero del 2002. “Yo creo que ellos tienen que tomar conciencia que la liberación (de los secuestrados) se estaba dilatando mucho. Ojalá reflexionen y liberen de manera unilateral a las personas que quedan.”

Más de 700 secuestrados siguen en poder de las FARC. Esto quiere decir que, más allá de la alegría causada por el rescate de Ingrid, los tres norteamericanos y 11 soldados y policías colombianos, la guerra continúa. Es cierto que las FARC, tras la muerte de sus líderes Tirofijo y Raúl Reyes, están a la defensiva. Y sin Ingrid han perdido su carta de negociación más fuerte.

El mejor de los escenarios es que las FARC decidieran deponer las armas e integrarse como una fuerza política en Colombia. Pero luego de 44 años de lucha subversiva, dudo que se vayan a rendir el próximo lunes. Las FARC no se han movido ni un ápice en su postura inicial.

Lo que sí ha cambiado con la presidencia de Alvaro Uribe es la antigua percepción de que a las FARC no se les podía ganar militarmente. Uribe, quien está convencido que su padre murió en manos de la guerrilla, ha actuado como alguien que no tiene nada más que perder. Y ganó la última apuesta. Pero difícilmente habrá paz sin negociación.

Es cierto que, tras el éxito rotundo de la ingeniosa e increíble “Operacion Jaque”, su popularidad va en aumento. Pero Uribe debe tener cuidado en no interpretar esto como una aprobación tácita a otra reelección más, tipo Chávez.

Nadie es indispensable en una democracia y Colombia tiene una muy saludable clase política. La recién liberada Ingrid Betancourt, de tan solo 47 años de edad, sería una poderosísima candidata presidencial. Incluso en un día tan intenso y confuso como el de su liberación, Ingrid siempre tuvo la mente clara para hacer declaraciones públicas, dar entrevistas y empujar sus ideas políticas. Tuve una de las últimas entrevistas con Ingrid antes de ser secuestrada y sé que es una mujer que no va a parar y que nunca se quedará callada ante una injusticia.

Asímismo, el ministro de defensa, Juan Manuel Santos –quien supervisó el temerario rescate de los 15 secuestrados- es otro posible candidato al Palacio de Nariño.

En una entrevista vía satélte, para la televisión, negó que Estados Unidos estuviera involucrado en el rescate. “Ni participaron en la planeación, ni participaron en la ejecución”, me dijo, “fue una operación ciento por ciento made in Colombia.”

Reconoció, sin embargo, que él personalmente le avisó al embajador norteamericano en Bogotá, unos días antes de la operación, y que la Casa Blanca no se opuso. También me dijo que la participación norteamericana “se limitó a cosas muy marginales”, como un entrenamiento con los militares colombianos que protagonizaron el rescate y la entrega de un aparato al piloto de un avión para señalar si había algún problema.

Y cuando le pregunté al ministro Santos si veía un escenario en el que él e Ingrid Betancourt se lanzaran, ambos, como candidatos a la presidencia de Colombia, me dijo: “Yo no estoy pensando en la candidatura. Pero preferiría, si pensara en la candidatura, tener a Ingrid de mi lado y no en contra.”

El día de su rescate, Ingrid se fue a acostar bien pasada la medianoche -tras una larguísima conferencia de prensa con Uribe, el ministro Santos y los otros 11 colombianos rescatados, y una entrevista por televisión. (Pocas horas después recibiría en el aeropuerto de Bogotá a su hija Melanie, de 22 años, y a su hijo Lorenzo de 19. Cuando vi esa imagen me rompí y apenas aguanté las lagrimas.)

A pesar del cansacio fue –sospecho- un día en que Ingrid hubiera preferido no cerrar los ojos por el temor a despertar y creer que la pesadilla continuaba.

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Presentador de Noticiero Univision desde 1986. Escribe una columna semanal para más de 40 periódicos en los Estados Unidos y Latinoamérica y publica comentarios de radio diarios para la red de Radio Univision. Ramos también acoge Al Punto, el programa semanal de asuntos públicos de Univision que ofrece un análisis de las mejores historias de la semana, y Fusión AMERICA con Jorge Ramos, un programa de noticias dirigido a jóvenes adultos. Ramos ha ganado ocho premios Emmy y es autor de diez libros, el más reciente, STRANGER, El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump.

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