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LAS PALABRAS IMPORTAN

Hay que dejar de usar la palabra “ilegal” al referirnos a los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Esto es fundamental para la eventual aprobación de una reforma migratoria.
Las palabras que usamos definen personas y situaciones. Las palabras ponen títulos a nuestro pasado y anuncian el futuro. Y de las palabras que escojamos para plantear un problema puede depender su resultado.
Muchos norteamericanos están acostumbrados a usar los términos “illegals” o “illegal aliens” (extranjeros ilegales) al referirse a los indocumentados. Y el problema es que esos términos sugieren que se trata de criminales y terroristas cuando en realidad no lo son.
Es verdad que rompieron la ley al entrar a territorio norteamericano sin documentos o al extender su estadía en Estados Unidos sin la visa correspondiente. Sí, rompieron la ley. Pero también rompieron la ley miles de empresas norteamericanas que los han contratado.
Sin embargo, a esos trabajadores les llaman “ilegales” y yo no he escuchado a mucha gente llamarle “compañías ilegales”, “dueños ilegales” o “ciudadanos ilegales” a quienes los contrataron para trabajar.
Además está el argumento moral. La declaración de independencia de Estados Unidos establece que “todos los hombres son creados iguales”. No dice que solo los ciudadanos o residentes legales son iguales. No. Dice que todos son iguales. Y está claro que, en este momento, los inmigrantes indocumentados no son tratados como iguales al resto de la población. Hay que cambiar esto.
Y el cambio comienza con las palabras. Las palabras importan. Si logramos que la mayoría de los norteamericanos les llame “indocumentados” y no “ilegales” a estos inmigrantes, eso ayudará a crear un clima que permita la aprobación de una reforma
migratoria que legalice a 11 millones de indocumentados.
La nueva jueza de la Corte Suprema de Justicia, Sonia Sotomayor, prefirió usar el término “inmigrante indocumentado”, en lugar de “ilegal”, en una decisión que tomó el pasado mes de diciembre. Así ocurre el cambio, palabra por palabra.
Por eso cada vez que hablo con un político estadounidense, le pregunto si estaría dispuesto a usar la palabra “indocumentado” en lugar de “ilegal”.
El senador John McCain casi siempre utilizó el término “indocumentado” durante su campaña presidencial en el 2008. Barack Obama también.
Ya como presidente, Obama ha usado el término “illegal immigrants” (inmigrantes ilegales) solo dos veces: en su discurso el 1 de julio en American University y durante su último discurso al congreso. Pero en este caso, según me dijo en una
entrevista, lo hizo solo “citando” a sus opositores.
Muy bien. Si ya conseguimos que el presidente Obama y el senador McCain hagan un esfuerzo para no usar la palabra “ilegal”, ahora hay que conseguir que otros miembros del congreso y de la élite política norteamericana también traten.
Cuando entrevisté a otro influyente republicano, al ex líder del congreso, Newt Gingrich, y le pregunté si el estaría dispuesto a no usar más la palabra “ilegal” para referirse a los indocumentados.
“Yo estaría feliz de usar la palabra ‘indocumentado”, me dijo Gingrich, “siempre y cuando podamos tener un acuerdo que meta a todos en un sistema de legalidad.”
Perfecto. Obama, Sotomayor, McCain y Gingrich estarían de acuerdo en usar la palabra “indocumentado”, no “ilegal”. Pero faltan muchos más.
Al presidente del partido Republicano, Michale Steele, también le pregunté por qué usaba el término “illegal aliens” para refererirse a los indocumentados. “Bueno”, me respondió, “si están aquí ilegalmente hay que llamarlos por lo que son.”
La esperanza es que muy pronto Steele y muchos otros políticos también cambien su vocabulario y se refieran a estos inmigrantes con respeto y hasta agradecimiento. No es
ningún secreto que los indocumentados contribuyen mucho más de los que toman de la economía y que se merecen vivir sin miedo y persecución en un país de iguales.
Las palabras importan y mucho puede cambiar si dejamos de usar una sola.

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Presentador de Noticiero Univision desde 1986. Escribe una columna semanal para más de 40 periódicos en los Estados Unidos y Latinoamérica y publica comentarios de radio diarios para la red de Radio Univision. Ramos también acoge Al Punto, el programa semanal de asuntos públicos de Univision que ofrece un análisis de las mejores historias de la semana, y es el conductor del programa Real America, que sale semanalmente en todas las plataformas digitales y que registra millones de visitas. Ramos ha ganado más de ocho premios Emmy y es autor de más de diez libros, el más reciente, 17 Minutos; Entrevista con el Dictador.

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