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TOUR DE PAISES FELICES

Copenhague, Dinamarca. La felicidad se pega. O, al menos, se contagia temporalmente.
Esa fue mi experiencia durante un reciente viaje a Dinamarca, Suecia y Noruega.
Sí, lo sé, los países escandinavos no tienen fama de ser los más alegres del planeta. Pero una reciente encuesta de Gallup, publicada por Forbes.com, contradice Su encuesta de “los países más felices del mundo” y realizada en 155 naciones indica que Dinamarca tiene a los habitantes más satisfechos con sus vidas, seguida de Finlandia, Noruega y Suecia. (Entre los países americanos, Costa Rica quedó en el sexto lugar, Panamá en el 12, Estados Unidos en el 14, México 18 y Venezuela 21.)
La felicidad medida por los de Gallup no tiene nada que ver con reir y bailar. Se basa en el nivel de satisfacción con lo que te rodea: familia, amigos, trabajo decente, cuidado médico, buenas escuelas, un ambiente libre de crimen y violencia, gobiernos estables, poca corrupción y una percepción generalizada de bienestar.
Sé que los países escandinavos pagan más impuestos que nadie y que los jóvenes tienen problemas para conseguir buenos empleos. Pero mi recorrido de más de una semana me dejó entusiasmado con su estilo de vida.
Poco después de ver por la internet los esfuerzos para tapar el derrame de petroleo en el golfo de México, yo paseaba en bicicleta en caminos perfectamente marcados y seguros en Copenhague. No iba solo. Medio millón de daneses usan sus bicicletas para
transportarse diariamente en la capital. Uno de cada tres.
Vivo en Miami -con una población similar a la de Copenhagen- y donde casi no existen vías exclusivas para los ciclistas. En Miami uno se juega la vida si quiere ir al Por eso mi sorpresa al darme cuenta que todo era accesible en Copenhague en bici; desde el parque de diversiones de Tivoli y King’s Gardens hasta la comuna libre de Christiania. Mi única decepción fue pedalear hasta Kastellet para ver la famosa escultura de la sirenita y enterarme que se la habían prestado a China. (¿Se imaginan prestarle las
esculturas del David italiano o la Diana mexicana a los chinos? Eso se llama llevar el La gran noticia es que el ejemplo de Copenhague es repetible, como promueve el sitio www.copenhagenize.com. La encantadora y geograficamente incomparable ciudad de Estocolmo es recorrible en bicicleta de una isla a otra. Sus puentes y vías bien
marcadas hacen obsoletos a algunos de los taxis más caros del mundo. Fue emocionante recorrer las tres famosas novelas de Stieg Larsson en dos llantas.
Aunque, claro, hay rajaduras en el paraíso. Me robaron la bicicleta que había rentado en Estocolmo por no haberla encadenado correctamente frente al museo Vasa (donde hay un imponente barco vikingo). Pero fue un ladrón decente. Tras el robo,
mi amable ladrón entregó anónimamente mi bicicleta más tarde y no me la cobraron.
La mayoría de los países europeos tiene un extenso sistema que te permite tomar una bicicleta en una parte de la ciudad y dejarla en otra. Es relativamente barato y funciona muy bien, a menos, claro, que te roben la bicla.
En Oslo, donde se ha perfeccionado el arte del silencio, las bicicletas se están convirtiendo en un antídoto al ruido y la contaminación de los autos privados. El recorrido en bicileta de la casa del dramaturgo Henrik Ibsen al Museo Nobel en el puerto
o al palacio real es cuestión de minutos y solo requiere un par de rodillas saludables.
Mi entusiasmo por los países escandinavos va más allá de dos ruedas, una cadena bien aceitada y un manubrio con timbre. En todos lados hay patentes esfuerzos por utilizar energía verde, el reciclaje ha dejado de ser moda para convertirse en costumbre,
la comida orgánica reemplaza rápidamente a la rápida –incluso en mis vuelos con la aerolinea SAS- y la tecnología parece tener un solo propósito: humanizar las ciudades, hacerlas más vivibles, caminables y bicicleateables.
Y como si todo esto fuera poco, el verano escandinavo me regaló tardes interminables con luz natural hasta la medianoche. Por mi trabajo, casi nunca puedo disfrutar las tardes. Pero en estas vacaciones tuve las tardes más largas y agradables de mi
Mi experiencia en Dinamarca, Suecia y Noruega, estoy seguro, sería muy distinta en el feroz invierno, donde las noches no terminan nunca. Sin embargo, por ahora, me quedo con la absoluta convicción de que visitar los países más felices del mundo hace del
visitante un ser un poco más feliz.

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Presentador de Noticiero Univision desde 1986. Escribe una columna semanal para más de 40 periódicos en los Estados Unidos y Latinoamérica y publica comentarios de radio diarios para la red de Radio Univision. Ramos también acoge Al Punto, el programa semanal de asuntos públicos de Univision que ofrece un análisis de las mejores historias de la semana, y es el conductor del programa Real America, que sale semanalmente en todas las plataformas digitales y que registra millones de visitas. Ramos ha ganado más de ocho premios Emmy y es autor de más de diez libros, el más reciente, 17 Minutos; Entrevista con el Dictador.

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