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UN DIA CON HUGO CHAVEZ

La Fría, estado Táchira, Venezuela.

No conozco a ningún presidente que haga lo mismo que Hugo Chavez; ante los ojos aterrados de su equipo de seguridad, el presidente de Venezuela frecuentemente rompe el protocolo y se pierde en un mar de gente.

“Con Chavez tenemos un serio problema de seguridad” me reconoció uno de sus ministros. Le recordé el caso del excandidato priísta a la presidencia de México, Luis Donaldo Colosio -que fue asesinado en medio de una multitud en 1994- y el ministro sólo alcanzó a decir: “Pero ¿qué le vamos a hacer? Así es Chavez.”

“¡CHAAAVEZ! ¡PRESIDEEENTE!” le grita la gente y él parece disfrutar del espectáculo. El pregunta y recibe peticiones. Conversa y escucha problemas: que perdí mi casa por las lluvias, que no tengo empleo, que el alcalde o el consejal es un ladrón, que mi’jito está enfermo… Pero, sobre todo, la gente lo toca. Mucho.

Contrario a lo que ocurre con la mayoría de los mandatarios latinoamericanos que conozco, a Chavez no le asusta el contacto directo con la gente. “A Chavez le gusta estar con el soberano”, me comentó con cierta ironía una periodista que lo acompaña frecuentemente, refiriéndose al pueblo venezolano.

Lo besan, lo abrazan, lo acarician, le tocan el pelo negro libre de canas, sin una sola muestra de resistencia por parte de Chavez. Durante el día que lo acompañé en una gira de trabajo a las poblaciones de La Fría y Guarumito, ni una sola vez noté que el presidente se limpiara el sudor, la mugre y las manchas –a veces de lapiz labial- de sus múltiples contactos. Ni una.

“Tiene una energía positiva”, me insistió la misma reportera ya convertida al chavismo. Lo que sí es cierto es que la energía de Chavez atrae papelitos. Cientos. Miles. Escritos a mano, con faltas de ortografía, en pedazos de revistas y periódicos, a colores, con fotos y llenos de esperanzas. Son las peticiones de la gente, como si Chavez fuera un semidios y de un plumazo pudiera resolver todos sus problemas.

Chavez es un apasionado de su país y fanático de América Latina. Además, dudo que tenga algún plan encubierto para su país como algunos me comentaron en Estados Unidos –”quiere llevar a Venezuela al socialismo”. Pero en lo que sí coinciden todos es que el alma de Chavez se desborda por su boca. Habla mucho, dicen algunos de sus principales críticos; en mítines, en cadena nacional, con quien se le ponga enfrente.

En una práctica que ya se ha convertido en ritual, Chavez viaja con varios de sus ministros al interior del país y les ordena –inmediatamente, in situ- atender casos particulares de personas que piden ayuda. Y a estas alturas, ya ni los ministros se sorprenden. Me tocó ver a varios de ellos tomar nota, humildemente, con pluma y papel, de problemas de gente que nunca en su vida habían visto a un ministro y mucho menos hablado con uno. Esos casos, vale decir, generalmente se resuelven. Pero Venezuela tiene unos 18 millones de habitantes y no todos ellos tienen acceso a un ministro.

Este estilo de gobernar, fuera de Venezuela, fácilmente podría ser descrito como populista y demagógico. Pero en Venezuela a mucha gente con quien me topé, le fascina.

Durante un acto público, Chavez se puso a leer en voz alta y con micrófono en mano, las pancartas y los letreros de los asistentes. Así, a los alumnos de la Unidad Educativa Pedro Antonio Ríos Reina que se quejaban de llevar meses sin un director, los puso a hablar con el ministro de Educación; y a los desempleados y damnificados con el encargado del Fondo Unico Social.

Los niños doblan a Chavez.

“¡No cargue así a esa niña!”, le reprimió Chavez a un hombre que acercó a su hija enferma a la tarima presidencial. “¿Usted es el papá? ¡No la cargue así!” Inmediatamente le llamó al ministro de Salud para que viera que le pasaba a la niña.

Otro niño, tuerto, hizo explotar la retórica chavista. “¿Es justo que haya por ahí un niño sin un ojo –como este- que me hacer llorar a mí?”, se preguntó casi gritando. Para luego seguir con su tema favorito: cómo los políticos de los dos partidos tradicionales acabaron con el país que él, Chavez, tiene que resucitar.

“De cada 100 venezolanos, 80 están en la pobreza”, le explicó Chavez a cientos de sus simpatizantes que se arremolinaban frente al estrado. “Al país los robaron durante 40 años una pila de bandidos”. Aplausos. “Nos robaron un país delante de nosotros mismos; por cobardes o inocentes”. Mas aplausos. “El país está como un edificio destruido y nos toca a nosotros levantarlo.” Muchos gritos y aplausos.

De ahí paso a otro de sus temas favoritos: cómo la oligarquía venezolana –dentro y fuera del país- y los dueños de algunos medios de comunicación están atacando su presidencia.

“Yo no me dejo chantajear por nadie”, dijo Chavez. “Si ustedes escuchan la radio y leen la prensa van a creer que esto es un desastre”. “Nooo”, gritó la gente en coro. “Si ustedes quieren pudieran botarme de la presidencia el próximo 28 de mayo”, sugririó Chavez apuntando la fecha de las elecciones presidenciales. “Noooooo”, se oyó mas fuerte.

Chavez tiene una bien desarrollada capacidad teatral. Habla con un lenguaje muy sencillo –”a ver negra, véngase pa’ca”- maneja a la perfección las pausas y los efectos escénicos, y nunca desaprovecha una oportunidad de aparecer frente a las cámaras de televisión con la gente común y corriente y con los soldados rasos.

En la ceremonia que le habían preparado a su llegada en el aeropuertito de La Fría, Chavez se brincó olímpicamente a los altos mandos militares de la región –los cuales lo esperaban firmes y en filita- y se fue a meter a un tanque de guerra. Ahí, los sorprendidos soldados no sabían qué hacer con un presidente que les preguntaba por su familia y por la ametralladora que operaban.

Al verlo arriba del tanque, con su uniforme verde olivo, sus botas negras y su boina roja, era imposible no pensar en que este militar podría estar todavía en la carcel

–por su fracasado intento de golpe de estado en 1992- de no haber sido por la controversial amnistía que le concedió el expresidente Rafael Caldera. Y lo que Chavez no logró con las botas lo obtuvo con votos. El 5 de diciembre de 1998 consiguió una abrumadora victoria electoral.

Desde entonces en Venezuela ya se han realizado varios plebiscitos y escrito una nueva constitución. Esa nueva carta magna le permitirá a Chavez quedarse en el poder

–no cinco años como la antigua constitución- sino 13 años. Y los planes de Chavez son utilizarlos todos.

“Dentro de 10 años se le verá a Venezuela, otra vez, la cara bonita”, anunció. Y para él, su proyecto de la Bonita Venezuela implica un país sin desempleados, con casas, con educación y salud, con menos delincuencia. Y para eso, le advirtió a los asistentes a su mitin, “ustedes tienen que ser revolucionarios”.

Chavez constantemente mezcla sus citas revolucionarias con pasajes bíblicos y referencias a Jesucristo. En un discurso comparó su labor –de reconstuir Venezuela- al calvario de Cristo.

A pesar de su imagen tan positiva dentro de Venezuela, Chavez parece estarse desgastando. Su popularidad ha bajado en un año del 90 por ciento al 69% ¿Por qué? Bueno, porque en su primer año en el poder la economía se contrajo en un 7 por ciento, mas de 500 mil personas se unieron a las filas del desempleo y la criminalidad no pudo ser controlada; en la tercera semana de febrero, 42 personas murieron violentamente en Caracas.

Una encuesta de la empresa Datánalisis (febrero 22, 2000) mostraba que el 60 por ciento de la población estaba “insatisfecha” con la gestión de Chavez por la falta de empleos y la delincuencia.

Este desgaste también tiene su eco en el exterior. En Miami, por ejemplo, a donde han llegado muchos capitales venezolanos en los últimos 18 meses, es fácil escuchar que Chavez trata de convertir a Venezuela en otra Cuba y que su experimento social empezó y terminará mal.

Un defensor de los derechos humanos en Venezuela concuerda. “La gente votó por Chavez como un desahogo contra 40 años de injusticia y corrupción y acumulación de la riqueza”, me comentó. Ahora Chavez está obligado a transformar ese odio y ese resentimiento en algo que funcione…y pronto. En el exterior muchos dudan que Chavez pueda con el paquete. Por eso han puesto su dinero con sus dudas; en bancos extranjeros.

Pero para la mayoría de los habitantes de Venezuela, su apuesta es que el chavismo acabe por despegar. Porque, por ahora, esa es su única opción.

La entrevista

De los 24 periodistas que acompañamos a Chavez el viernes 18 de febrero del 2000, ocho eran de Cuba. Es obvio que el interés de Chavez en Cuba es tal que requieren a tantos periodistas para cubrirlo. Ocho.

Y los periodistas, desde luego, queríamos hablar con él, sobre todo ahora que ha dejado de dar entrevistas para concentrarse en cadenas a nivel nacional. En las dos semanas previas, Chavez había interrumpido las telenovelas (o culebrones, como le dicen en Venezuela) seis veces para hablar de…de todo.

Sin embargo, después de una agotadora espera de 12 horas y de perseguirlo en dos avionetas y un helicoptero, aceptó conversar conmigo 10 minutos en la población de Guarumito, muy cerca de la frontea con Colombia; después de la visita a una fábrica de productos lácteos y antes de la entrega de unas casas a los damnificados por las lluvias (o “dignificados” como él eufemísticamente les llama).

Lo que sí estaba muy claro es que de nada sirvieron las semanas de intercambios de telefonazos y faxes con sus asesores de prensa, que nos habían prometido la entrevista con Chavez en el avión presidencial. Y tampoco tuvieron éxito las solicitudes –y a veces, hasta súplicas- de hablar con él, tranquilo, en el Palacio de Miraflores en Caracas.

“No”, me dijo uno de sus asesores, “el no es un presidente de silla y escritorio; el quiere que la entrevista se realice en medio de la gente”. Y así fue.

Rodeados de docenas de “dignificados” en Guarumito, me senté a conversar con Hugo Chavez en una cancha de basquetbol de cemento. Las sillas eran de plástico blanco, patas de metal y el sol amenazaba con huir. Pero Chavez, después de un dia completo de discursos, todavía tenía ganas de hablar.

Boina roja. Traje militar verde, de combate. Botas negras. Total concentración.

Chavez siempre ha sido una persona segura, pero esta vez lo noté impaciente y muy incómodo con preguntas que no le gustaban. Pero, eso sí, su deseo de mantener el control total, continúa intacto.

Ramos. En el exterior se preguntan ¿qué está usted celebrando después de un año (de gobierno)? Están viendo que la economía decreció en un siete por ciento, que tiene 600 mil desempleados mas, que hay mas pobres que antes, que algunos de sus principales asesores han sido acusado de corrupción, que acusan a miembros del ejército de supuestamente haber asesinado a personas…¿qué está celebrando?

Chavez. En Venezuela estamos celebrando todos los que aquí estamos. Millones como él (y apunta a un niño). Millones como esa inocente que está ahí. Millones como esa señora que está ahí. El inicio de un renacimiento. Nosotros venimos de la tumba y el mundo entero pues tendrá que irlo aprendiendo poco a poco. Es un reto para el mundo. Es un reto para este mundo de hoy entendernos. Mas allá de lo que se pueda decir o de las verdades o medias verdades que alguien con mala intención o falta de visión general saca con una pinza para hacer el resumen que tu has hecho…Y a mí ya no me importa eso. Te lo juro. Me importa, sí, la realidad de mi pueblo, me importa el dolor de mi pueblo y me mueve el amor, el inmenso amor que sentimos por la humanidad.

La organización de derechos humanos, PROVEA, había denunciado varios abusos de policias y soldados después de las terribles inundaciones de diciembre del 99 cuando murieron mas de 20 mil personas. Y su coordinador jurídico, Marino Alvarado, me había comentado en una entrevsita lo siguiente: “nos empezaron a llegar denuncias, por ejemplo, de policias que allanaban casas…policias que detenían personas y las maltrataban, las torturaban. Incluso, mujeres que denuncaron que habían sido violadas por funcionarios policiales o militares. Y lo mas grave era personas que denunciaban que habían visto cómo funcionarios policiales y militares ejecutaban extrajudicialmente a personas.” Y había que preguntarle a Chavez sobre esto, sobre todo, después de sus promesas de que no aceptaría la impunidad ni la corrupción en su gobierno.

Ramos. Cómo responde a las denuncias de que miembros de su ejército supuestamente ajusticiaron a civiles después de las lluvias.

Chavez. Bueno, eso se está investigando. Si hubiera algún responsible, uno o diez, ten la plena seguridad que serán sancionados por una justicia que ahora sí está naciendo en Venezuela, un poder judicial nuevo. Porque también hay que decirle al mundo que el producto de la revolución política pacífica y democrática, el sistema que está naciendo ha venido desplazando a un sistema corrompido y podrido. Han salido mas de 200 jueces por corrupción en menos de un año. Eso hay que decírselo al mundo. Aquí en Venezuela por primera vez en muchos años, pacíficamente, sin un disparo, sin un preso, sin un perseguido, hemos sacado a mas de 200 jueces por corrupción…

Si hubiera algún responsable de algunas denuncias que surgieron en Vargas, pues serán sancionados. Pero también hay que decirle al mundo la otra cara de la moneda. Es que una gran operación civico-militar, entre el 16 de diciembre y el 28 de diciembre, aproximadamente, salvó –nosotros salvamos- 100 mil personas que estaban bloqueadas. Aquí hay un grupo de ellos. ¿Quieres verle la cara a algunos? (Chavez se pone a conversar con algunos de los damnificados que nos rodean.) También es cierto que entonces se desató una ola de saqueos y las fuerzas policiales tuvieron que tomar algunas regiones.

Ramos. Usted está en contra de la impunidad. O sea, que no permitiría que sus propios soldados ajusticiaran a civiles…

Chavez. Pero por supuesto. No, no, no, no. Un soldado verdadero no ajusticia a nadie. Un policia verdadero tiene que ser humanista primero que nada. Si hay un saqueador, se detiene y tiene que ir preso.

Ramos. O sea que va a ir hasta las últimas consecuencias.

Chavez. Iremos hasta las últimas consecuencias. Pero hay que decirle al mundo, que esas fuerzas armadas y esos voluntarios –defensa civil y aquí vinieron unos norteamericanos y cubanos y brasileños y mexicanos- salvamos entre todos a unas 100 mil personas. (Abraza a un niño) Aquí está uno de ellos. Viviendo.

En otro tipo de acusaciones, el ex director de la policia de gobierno, el teniente coronel retirado, Jesús Urdaneta, presentó 46 casos de corrupción en contra del gobierno de Chavez. La acusación mas grave fue contra el presidente de la comisión legislativa, Luis Miquilena. Miquilena fue acusado de otorgar la impresión de miles de ejemplares de la nueva constitución a una empresa de la que era socio. Sin concurso. Además, Urdaneta denunció que Miquiliena y su canciller José Vicente Rangel “han manipulado” a Chavez, quien “no se ha dado cuenta del engaño en que se encuentra.”

Ramos. En otros temas, usted hizo campaña en contra de la corrupción, sin embargo, ahora dos de sus principales asesores están acusados de corrupción. ¿Qué está pasando?

Chavez. Bueno, acusaciones se pueden hacer.

Ramos. ¿Usted no cree que hicieron nada malo?

Chavez. El asunto está en que se demuestre. Yo no voy a decir que hicieron o no hicieron. Yo sencillamente le digo al país y al mundo: aquí y ahora sí es verdad que tenemos una república verdadera. Durante 40 años aquí robaron, aquí se enriquecieron presidentes, gobernadores, jueces y nunca hubo un sólo detenido. Jamás. Desde presidentes para abajo…Si a mí me acusan de algún hecho de corrupción, que busque las pruebas y que se investigue. Si salgo yo comprometido con algún hecho de corrupción, debo ir a prisión. Sea quien sea.

Ramos. ¿Ellos (-sus asesores-) deberían ir a prisión si son encontrados culpables?

Chavez. Sea quien sea.

Ramos. ¿Deberían renunciar a su puesto mientras los investigan?

Chavez. No, no, no lo creo. Tienen que investigarlos. Si hubiere un señalamiento directo y concreto. Pero yo quiero también decirte lo siguiente: por primera vez en muchos años en Venezuela, un gobierno, un presidente le ordena –es una orden que yo di- a la policía política…que investigue hechos o denuncias de corrupción de su propio gobierno.

Ramos. Déjeme regresar brevemente a una controversia surgida el día del plebsicito (el 15 de diciembre de 1999, en que fue aprobada la nueva constitución). En el exterior existe la idea de que usted no quiso suspender el plebiscito a pesar de tener informes de que la magnitud de las lluvias pudiera ser terrible y que ya había varios muertos. ¿Cómo responde usted a estas acusaciones?

Chavez. Bueno, son infamias.

Ramos. ¿Usted nunca supo (nada) antes (de las lluvias)?

Chavez. Son infamias. Tu sabes que nosotros estamos aquí enfrentados a cúpulas que tienen mucho poder…Los dueños de medios dicen mentiras, elaboran mentiras. Los medios de comunicación no siempre están al servicio de la verdad. Aquí en Venezuela durante mucho tiempo estuvieron al servicio de la mentira para tapar hechos horrorosos, para fabricar falsas imágenes; como al presidente Lusinchi en su tiempo -un inmenso corrupto- y los medios de comunicación lo convirtieron en el presidente mas simpático de la historia.

Ramos. Pero ¿usted sabía señor presidente, el 15 de diciembre, que había estas lluvias?

Chavez. No, yo no quiero responder a esas imputaciones. Y te pido que pases esto al mundo. El mundo tiene que saber lo que pasa en Venezuela. Y por eso te agradezco que estés aquí una vez mas. Porque hay cuántas mentiras que ustedes las ponen a repetirlas y entonces difunden ustedes al mundo mentiras, irrespetando a un pueblo que quiere dignidad….Estamos enfrentados a un grupo, a unas mafias, que son capaces de cualquier cosa y entonces inventan una pila de cosas absurdas y eso le da la vuelta al mundo.

Ramos. Entonces, usted dice que ellos inventaron.

Chavez. Pero por supuesto…El 15 de diciembre fue el referendum, un referendum que pasó a la historia. El pueblo aprobó la constitución bolivariana y a pesar de que, sí, tenía varios días lloviendo ¿verdad? A las nueve de la mañana de ese día estaban instaladas el 90 y tantos por ciento de las mesas electorales, incluyendo Vargas. Pero en Vargas igual que en casi todo del país votó mas la mitad de la población. El dia 15, hasta en la noche, estabamos anunciando resultados de las elecciones. Nosotros nos reunimos el 15 en la tarde para recabar los resultados y llegaron los primeros informes de Vargas de que había habido unos derrumbes. Y había, según los primeros informes (de Defensa Civil), unos 15 muertos. Y yo decidí suspender una conmemoración, celebración popular, que había en el Palacio de gobierno, en la calle. Yo le dije al país –recuerdo mi primera frase- “este ha sido un parto con dolor” porque tenemos información de unos 20 muertos en Vargas.

El primer derrumbe. El 15 en la noche; después que el referendum había terminado.

Ramos. ¿Usted no tuvo reportes antes?

Chavez. 20 muertos te estoy diciendo. Ese dia. Ese dia. Luego en la noche, en la madrugada comenzó el desastre, amaneciendo el 16. Bueno, llovió sobre una zona de Venezuela en tres días lo equivalente a un año de lluvia. Se vino el cielo hacia abajo.

Afortunadamente ese dia se hizo el referendum. ¿Sabes por qué? Porque las tropas estaban dispersas por todo ese territorio y las tropas no se retiraron sino que permacieron junto a la gente y comenzaron a salvar gente. Afortunadamente teníamos un sistema de comunicaciones militares, instalado por el referendum. Yo la noche de la madrugada del 16, desde mi residencia, comencé por radio a comunicarme con algunos puestos de mando en el litoral.

¿Dónde estaba el presidente Hugo Chavez el 16 de diciembre de 1999? Bueno, según el historiador y ex asesor de Chavez, Jorge Olavarría, “el presidente de la república no estaba donde debía estar el 16.” Olavarría dice no tener pruebas contundentes y definitivas de que Chavez estaba en la isla de la Orchila entrevistándose con Fidel Castro, como algunos han rumorado. Pero lo que sí asegura Olavarría es que “a las 6 de la tarde del día 16 de diciembre el canciller, José Vicente Rangel, fue convocado por el jefe de la Casa Militar al Palacio de Miraflores…porque el presidente no estaba”. De nuevo. ¿Dónde estaba Chavez el 16 de diciembre 1999?

Ramos. ¿Usted estaba en (el palacio de) Miraflores el 16 en la madrugada?

Chavez. No. Me fui a medianoche hacia la Casona, mi residencia.

Ramos. Porque hay informes de que estuvo en (la isla de) Orchila…

Chavez. Claro, tú estás repitiendo basura. Tú lo que estás aquí es repitiendo basura.

Ramos. ¿Eso no es cierto?

Chavez. Estás repitiendo basura, hermano.

Ramos. Por eso le quiero preguntar…

Chavez. Yo te respondo con mi dignidad. Y por la dignidad de un pueblo. Tú por tu boca estás repitiendo basura.

Ramos. Yo le estoy preguntando. Mi labor es preguntar.

Chavez. Está bien. Está bien. Pero estás recogiendo la basura. Estás recogiendo el basurero, el estiercolero. ¿Por qué no recoges otra cosa?

Ramos. Bueno, es legítimo preguntar como periodista ¿no?

Chavez. Es legítimo. Pero también es legítimo…

Ramos. La información que tenemos –que me llegó por la internet- es que fue a la isla de Orchila con Fidel Castro.

Chavez. (Se rie y luego se ríen los ministros que lo acompañan)

Ramos. Bueno, si no es cierto, esta es la oportunidad que tenemos para que nos lo conteste.

Chavez. Pero, es que, ven acá. Pero es que tu vienes con el basurero, hermano. Yo te recibo con un basurero. Esta no es una falta de respeto para tí. Pero es la verdad. Yo tengo que decirte la verdad.

Ramos. Por eso se lo quiero preguntar a usted.

Chavez. Tu cargas una bolsa de basura. Ustedes vienen -¿de allá de Miami vienes tú?- con una bolsa de basura.

Ramos. Mi pregunta es, nada mas…

Chavez. Pero óyeme, óyeme.

Ramos. …quiero saber si estuvo ahí o no.

Chavez. ¿Estoy obligado yo a responder sólo lo que tu quieres preguntar?

Ramos. No, claro que no.

Chavez. Tengo el derecho a expresarme también ¿verdad? Entonces te repito, hermano, con todo mi respeto. Ustedes cargan una bolsa de basura. Pareciera que a ustedes les llega sólo basura. Pareciera que hay un canal hacia allá, donde va pura basura. Y si va algún sentimiento digno, se queda en el camino o ustedes no saben recogerlo.

Ramos. ¿Por qué pasa eso?

Chavez. Yo no sé por qué.

Ramos. ¿Por qué la imagen suya en el exterior es distinta?

Chavez. Quizás hay predisposición allá y en los que mandan la basura. Y es posible que ustedes no tengan un mecanismo de detección de basura. Que no se den cuenta que lo que viene es estiercol. Y que tú te pones con tu dignidad, a repetir por tu boca, el basurero.

Ramos. Por eso quiero preguntárselo a usted.

Chavez. …Tu vienes aquí a decir…

Ramos. No. A preguntar.

Chavez. A preguntar, fíjate tú, a preguntar. ¿Pero qué clase de cosas preguntas? ¿Qué si yo estaba en la Orchila con Fidel Castro bebiendo caña.

Ramos. Yo no dije eso.

Chavez. Bueno, eso es lo que dicen y tú lo tienes escrito ahí. El 16 (de diciembre) yo estaba ese dia arriesgando mi vida -en helicoptero le ordené a mi piloto: “usted se mete a Vargas como sea aunque nos estrellemos- y me vió mucha gente. Y esa tarde empecé a llorar yo, con los niños –con mis niños- con las mujeres, con un señor que me dijo: “Chavez, la corriente me llevó tres niños; se los llevó.” Y se puso a llorar y yo a llorar con él. Y regresé a Caracas como a las nueve de la noche en la oscuridad. Y eso está grabado. Lo sabe mucha gente. Lo que a mí me extraña es que a ustedes les llegue sólo la basura.

Ramos. No. Yo creo que es legítimo preguntar y, sobre todo, preguntarle a la fuente.

En medio de la conversación, uno de sus ministros le tocó la espalda al presidente, haciéndole saber que ya nos habíamos pasado bastante de los 10 minutos asignados a la entrevista. “Tranquilo”, dijo Chavez, “vamos a conversar un poquito mas.” Así, pide un café –”dame un cafecito, por favor”- y dirige la plática hacia un tema que mas le interesa.

Chavez. El mundo debe saber lo siguiente. La inflación en Venezuela (en el 99) fue la mínima en los últimos 13 años. Bajamos a 19.5 la inflación. Las reservas internacionales de Venezuela, hoy, están muy por encima del equilibrio. Tenemos para mas de un año de importaciones; mas de 15 mil millones de dólares, o sea, un incremento notable. Las tasas de interes bancario que estaban en un 80 por ciento cayeron 20 puntos en un año. El precio del petroleo se triplicó en un año. Hay una estabilidad cambiaria plena. Una política…

Ahí nos vuelven a interrumpir. Estaban llegando las dos tazas de café que había pedido el presidente. Me ofrece una y se queda con la otra. Sorbe con calma su café.

Ramos. Hay todo tipo de cafés en Venezuela ¿no?

Chavez. Es my bueno. El café venezolano es muy bueno. Extraordinario.

Ramos. ¿Cómo le gusta el café a usted?

Chavez. Muy guarapo

Ramos. ¿Qué quiere decir eso?

Chavez. Guarapo, muy clarito. Casi mas agua que café. Muy suavecito. Guayoyo, se llama. Bueno…¡Viva México! (y con su taza toca la mía).

Ramos. ¡Viva Venezuela!

Chavez sorbe su café y retoma inmediatamente la idea que había dejando colgando antes que nos interrumpieran.

Chavez. Entonces, una serie de indicadores económicos muy positivos que nos hacen ver, sin duda, que ahora viene un repunte económico este año. Y además tú estás viendo –hoy lo has visto- cómo estamos acompañando la política macroeconómica –en la que hemos tenido en un año éxitos indudables- con una política de desarrollo sobre el propio territorio; vamos a activar este año 10 zonas industriales que estaban desactivadas, microempresas, turismo, petroleo, gas, petroquímica, pesca. Ahora sí vamos a tener un modelo económico integral que genere empleo; el desempleo es producto de un modelo económico del neoliberalismo…Y el modelo petrolero no es empleador; las empresas petroleras emplean apenas al uno por ciento de la fuerza económicamente activa. Lo que emplea es la agricultura, la pequeña empresa, la industria, el turismo. En esa dirección vamos pero apenas estamos saliendo de un infierno.

Ramos. ¿La idea de la bella Venezuela que usted hablaba hoy?

Chavez. La bonita Venezuela. Hacia allá vamos pero será un camino largo, difícil y muy duro.

Ramos. Señor presidente, usted en La Habana dijo: “El cauce que está construyendo el pueblo de Venezuela es el mismo cauce y va hacia el mismo mar hacia el que marcha el pueblo cubano”. ¿A qué se refiere? ¿Hacia a dónde quiere llevar a Venezuela?

Chavez. Lo mismo que diría yo en Ciudad de México. Y lo he dicho. Lo mismo que diría yo en Bogotá o en Cúcuta. Lo mismo que diría y lo he dicho en Río de Janeiro y Brasilia. Lo mismo que diría en Buenos Aires o en Montevideo o en Puerto Príncipe o en Santo Domingo. Lo que pasa es que ustedes tienen allá en Miami…

Ramos. Me está echando la culpa de todos los males.

Chavez. No, a ti no. Hablo de ustedes allá. Es como, yo creo que pudiera acercarse eso a un obsesión. Es una fobia.

Ramos. Si es obsesión. Hay mucho venezolano ahí que lo sigue muy de cerca y tienen una imagen de usted totalmente distinta a la que usted tiene aquí. Yo veo las encuestas, tiene 70 por ciento de popularidad, la gente se le acerca y lo quiere tocar. Pero en los Estados Unidos los venezolanos tienen una imagen muy distinta de usted. Por ejemplo, cuando dijo esta frase en Cuba ellos pensaban que usted quería llevar a Venezuela al cauce del comunismo. Por ejemplo, cuando le dijo “hermano Fidel” al líder cubano sintieron que se estaba vinculando demasiado a una dictadura. Ese es el tipo de cosas que les preocupan allá.

Chavez. A mí no me preocupa que a ellos les preocupe. Absolutamente. A mí lo que me precoupa es mi pueblo. Este sí. Y bueno, el que le quiera ver cinco patas al gato se las ve.

El que quiere ver fantasmas en la noche, los ve.

Ramos. No. Ellos lo que dicen es que usted esta llevando un gobierno muy centralizado y hacia la izquierda.

Chavez. Bueno. Que lo digan. Pero que vengan a ver la realidad aquí…Que yo le diga “hermano” a Fidel Castro, a tí te digo hermano. Yo soy católico y profundamente cristiano. Mira, yo voy a una cárcel, donde esté encerrado el delincuente mas peligroso del mundo y le juro que lo veo y le digo: hermano. ¿No somos hijos de Dios o que?

Ramos. Es que me extraña que le llame “hermano” (a Fidel Castro) porque el cinco de diciembre (de 1998) -¿se acuerda? cuando usted y yo hablamos- le pregunté sobre Cuba y me dijo: “Sí es una dictadura”. Entonces le está llamando “hermano” al líder de una dictadura. ¿No hay una contradicción?

Chavez. Mas allá de que si tu dijiste dictadura y yo dije que si o dije que no –en que contexto hablamos; porque habría que contextualizar lo que dije- yo no soy quien para condenar al régimen cubano ni al régimen estadounidense. Porque nosotros, si algo hemos defendido y lo seguiremos defendiendo –y el mundo tiene que entenderlo- yo invito a todos los pueblos del mundo a que levantemos de nuevo las banderas de la soberanía. El gobierno cubano, ese es un asunto del pueblo cubano. El gobierno norteamericano y sus decisiones, ese es un asunto del pueblo norteamericano. El gobierno de Francia y sus decisiones es un asunto del pueblo de Francia. No del pueblo venezolano. Yo no puedo condenar desde aquí al gobierno de Francia ni de Alemania ni de India.

Ramos. ¿Qué le parece el caso del niño Elian Gonzalez? ¿El niño debe regresar a Cuba?

Chavez. Yo creo que sí. Todo indica que sí. Si es un niño que tiene siete años.

Ramos. Seis años.

Chavez. ¿Dónde está su padre?

Ramos. Está en Cuba.

Chavez. No te pregunto mas nada.

Ramos. Es el dilema de estar con el padre en una dictadura o en estar con su familia en libertad.

Chavez. ¡Pero por Dios! Es un falso dilema, hermano. ¡Es su padre! ¡Es su padre! ¿Quién es quién para decir que está en una dictadura o no está en una dictadura? ¡Es su padre, hermano! ¿Tú tienes hijos?

Ramos. Claro.

Chavez. ¿Cuántos?

Ramos. Dos hijos maravillosos.

Chavez. Yo tengo cinco. Tu puedes vivir en dónde vivas, ¡ese es tu hijo! No hay mas respuesta. Es un absurdo. Digamos las verdades al mundo…Yo clamo ante ti, Jorge, y ante ustedes: digamos la verdad a los hombres. Salgamos de un mundo de mentiras que es lo que nos tiene así, en un mundo de desigualdades, de hambre, de guerra, de imposiciones, de miseria, de frustraciones. Si para algo vino Cristo al mundo fue para decir la verdad y por eso los pueblos, que son sabios, dicen: por la verdad murió Cristo. Por la verdad vivamos ahora en un nuevo mundo. Un saludo a todo el mundo.

Y así terminó la entrevista, con el presidente levantando su taza de café una vez mas –en esta ocasión por el mundo- con la gente aplaudiendo y con el atardecer que se nos echaba encima y apresuraba nuestro regreso en helicóptero de Guarumito al aeropuerto de La Fría.

NOTA: LA ENTREVISTA FUE EDITADA POR CUESTIONES DE ESPACIO.

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Presentador de Noticiero Univision desde 1986. Escribe una columna semanal para más de 40 periódicos en los Estados Unidos y Latinoamérica y publica comentarios de radio diarios para la red de Radio Univision. Ramos también acoge Al Punto, el programa semanal de asuntos públicos de Univision que ofrece un análisis de las mejores historias de la semana, y Fusión AMERICA con Jorge Ramos, un programa de noticias dirigido a jóvenes adultos. Ramos ha ganado ocho premios Emmy y es autor de diez libros, el más reciente, STRANGER, El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump.

Biografía de Jorge Ramos -

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